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Es un cantón cargado de personas trabajadoras, esforzadas y con gran talento.

Muebleros y artesanos, hombres y mujeres de bien.

La crisis tocó las puertas de sus negocios, cerró las posibilidades de superación y en muchos casos impidió poder llevar el arroz y los frijoles a sus casas.

Talleres que cerrarán por siempre, salas de exhibición que posiblemente no volverán a abrir, locales que tienen varias semanas de no tener la posibilidad de recibir clientes.

La desesperación llevó a tomar drásticas decisiones: una de ellas vender sus herramientas, máquinas y buscar de otra forma seguir adelante.

Don Arsenio en su rostro refleja, tristeza, preocupación y hasta deseos de ayuda, él después de 35 años de ser artesano, tuvo que vender todo para poder tener comida.

Ahora busca la posibilidad de irse a Estados Unidos, ya se encuentra sin opciones en Sarchí

Cómo él son muchos los casos.

Visitamos la mueblería Brenes y la historia se repite, aquí trabajaban 10 personas y actualmente está cerrado y 10 sarchíceños desempleados

Freddy sigue trabajando, pero las ventas cayeron a cero y ahora trata de reinventarse para obtener los recursos y así seguir manteniendo su hogar.

En el taller de Rigoberto la situación es aún más difícil, él junto a sus colaboradores hacían suvenires y no tienen otra fuente de ingresos.

Ahorita la están pasando mal.

Rolando es uno de los más destacados artesanos y pintores de Sarchí, él hace un gran esfuerzo para ofrecer sus productos mediante las redes sociales, sin embargo, el panorama es poco alentador.

Doña Ofelia intenta ser fuerte.

Ella ofrece cubrebocas decorados y anhela un mejor panorama.

Por su parte la Cámara de Comercio de Sarchí busca ayuda para todos sus muebleros, artesanos y población en general.

Los sarchíceños piden desesperadamente apoyo, porque esta situación los tiene al borde de la quiebra

Aunque la situación no es la mejor, los muebleros y artesanos confían en que pronto vendrán mejores momentos.