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En la frontera de Costa Rica con Nicaragua se estima que ya hay más de mil contenedores varados.

Como medidas de control para evitar el contagio del COVID-19, los transportistas deben esperar el resultado negativo de la prueba para poder ingresar a suelo tico.

Otra de las medidas que empezó a regir desde este lunes es el desenganche, enganche y relevo de cabezales.

También se aplica un convoy o burbuja sanitaria.

Ante esto el gobierno del presidente Daniel Ortega ordenó desde el lunes cerrar la frontera a Costa Rica.

Toda esta situación está trayendo grandes pérdidas a los exportadores centroamericanos.

Aunque este martes la ministra de Comercio habló de un posible plan B, por ahora la decisión es esperar a un protocolo antivirus que estaría listo hasta el próximo lunes, y que está siendo preparado por miembros de toda la región.