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Los niños y niñas costarricenses deben, por ley, cumplir con un esquema de vacunación básico.  Se trata de 20 dosis contra 15 enfermedades; la más reciente de ellas fue la vacuna contra el COVID-19. 

La mayoría de estas se coloca antes de los 4 años de vida, otra a las niñas de 10 años y actualmente la del coronavirus a todos los mayores de 12 años.

Elvis Delgado, médico del Programa de Inmunizaciones de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), detalla cuáles son las vacunas obligatorias para los menores en nuestro país según su edad.

Con el nacimiento: Al nacer, los niños reciben la vacuna Bacilo Calmate Guerin (BCG) contra la tuberculosis meningea y Hepatitis B. 

A los 2 meses: Hepatitis B, Neumococo 13, Pentavalente (vacuna contra cinco enfermedades: Difería-pertusis- tétanos- heamophilus influezae y polio) y Rotavirus. 

A los 4 meses: Rotavirus y Pentavalente.

A los 6 meses: Neumococo 13,  Hepatitis B y Pentavalente.

Año y tres meses: Vacunas de refuerzo para Pentavalente y Neumococo, primera dosis de SRP (Sarampión, rubeola y paperas), y dosis de Varicela. 

4 años: Refuerzo de la vacuna Tetraxim y la segunda dosis de SRP.

10 años: Vacuna TD de refuerzo (difteria y tétanos) a todos y, en el caso de niñas, se aplica la dosis de 10 años para el VPH Virus Papiloma Humano. 

12 a 18 años: Dos dosis contra el COVID-19. 

"En estos casos si hay obligatoriedad de los padres de familia de acudir a los centros de salud y llevar a los niños a vacunar", dijo el experto.

Durante este proceso, la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) se encarga de recibir a los padres y madres de familia con los menores de edad. 

¿Qué ocurre con los no vacunados?

El Ministerio de Salud se encarga, a su vez, de detectar los casos de los no vacunados para atenderlos a través de monitoreos rápidos de cobertura.

"Hay toda una intervención de un equipo a nivel de Caja, con Ministerio de Salud y Trabajo Social que hablan con los padres de ese niño y le explican la importancia y por qué dentro del territorio nacional, bajo la ley 8111 de vacunación, por qué ese niño tiene que estar vacunado", añadió. 

En estos casos, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) debe intervenir.

Por otro lado, hay muchos adultos que no llevan a sus hijos e hijas porque se les olvida el esquema, aunque acuden algún tiempo después.

Antes de la pandemia, las autoridades detectaban quiénes eran los no vacunados yendo a las comunidades para darle seguimiento a los esquemas de vacunación de los menores. Esto lo hacían gracias a los esfuerzos de los Asistentes Técnicos de Atención Primaria (ATAP).

"La pandemia nos ha frenado de poder salir casa a casa a buscar niños para vacunar. Antes de la pandemia, el ATAP llegaba en su visita domiciliar y si detectaba que no había alguien vacunado, de una vez lo vacunaba porque ellos ya andan los termos con las vacunas durante las visitas", dijo. 

La vacuna del COVID-19 es obligatoria, de momento, para los menores de 12 a 17 años y, cuando la vacuna se autorice para niños de 5 años en adelante, también regirá la obligatoriedad. 

Los mayores de 15, 16 y 17 años pueden acudir al llamado de la vacunación sin necesidad de ir acompañados de un adulto.

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