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Dada la gran cantidad de familias, muchas afectadas por la pandemia del COVID-19, que han recibido o comprado diversos productos de la canasta básica, un experto en inocuidad da consejos prácticos sobre cómo se deben almacenar los granos y las leguminosas, para evitar cualquier tipo de plagas y hongos.

De acuerdo con Deyvid Ugalde, especialista en alimentos de la empresa La Maquila Lama, si en una familia tienen almacenada gran cantidad de granos, como arroz y frijoles o leguminosas, como las lentejas o los garbanzos, lo más aconsejable es preservar los productos que se han abierto en recipientes herméticos y preferiblemente de vidrio, eso sí, previamente que hayan sido lavados, desinfectados y secados correctamente. 

“Si llegáramos a encontrar plagas en la casa, lo primero que se debe hacer es limpiar profundamente con algún producto que sea amigable con los alimentos perecederos. Es importante que ningún rincón quede sin limpiarse o inspeccionarse, ya que solo un huevo o una larva puede provocar que reaparezcan muchas más y causar un mayor problema a largo plazo. Hay que tener un buen control de la humedad, en caso de que estemos almacenando la comida en lugares húmedos y siempre deben estar protegidos de la luz”, explica Ugalde. 

La importancia de almacenar adecuadamente los productos es debido a que estos insectos pueden perforar las bolsas plásticas que tienen micro poros y sobrepasar con facilidad el producto, colocando miles de huevecillos que después se transformarán en larvas o palomillas.

Según el experto, por lo general lo que estas plagas están buscando son los mismos nutrientes que nosotros necesitamos y consumimos. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que cuando aparecen no se debe a problemas de inocuidad del producto, sino por manejos ineficientes en los lugares donde se almacenan los alimentos. 

El consumir media taza de leguminosas cuatro veces a la semana reduce los riesgos de sufrir algunas enfermedades mortales. Diversos estudios realizados por nutricionistas y especialistas en el campo de la alimentación confirman que comer frecuentemente frijoles, garbanzos, alverjas, lentejas, disminuye las probabilidades de enfrentar un cáncer o sufrir un infarto.