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Los perros son mucho más que fieles compañeros y amor puro. En los últimos años cumplen una labor clave: ayudarnos a tratar problemas físicos, sociales y cognitivos. A esto último se le conoce como terapia asistida con animales.
 
En Costa Rica, sus inicios se remontan al 2009 con la creación de la Asociación Costarricense de Terapia Asistida por Mascotas (Acotrama), un esfuerzo que nació cuando doña Grettel, su fundadora, enfrentó la prueba más difícil de su vida.
 

 
Hace un año, Grace Tenorio tuvo que empezar de cero. A sus 47 años un aneurisma cerebral la dejó en cama, sin poder hablar, caminar o valerse por sí misma.
 
Su vida no ha sido fácil y retornar a la normalidad tampoco. Sin embargo, este proceso ahora es más llevadero gracias a la alegría y los beneficios que le dan los perros de terapia.
 

 
Acoteama es una asociación sin fines de lucro que funciona gracias a donaciones y, por supuesto, a la labor de terapeutas y voluntarios como doña Vilma y su perro Kivú.
 
Ambos aportan tiempo, conocimiento y amor a los pacientes con los que trabajan. Muchos de ellos, personas de escasos recursos que no pueden costear estas terapias.
 

 
Es enorme la responsabilidad de un perro de terapia, por eso no cualquier animal puede cumplir esta labor. 

Hay varias características y comportamientos claves para que la mascota pueda ser utilizada en las diferentes terapias. Estos son algunos de los más importantes:
 

 
Para seguir llevando alivio a cientos de pacientes, Acoteama necesita la solidaridad y apoyo de muchas personas. Por eso han lanzado la campaña 'Perros en acción', que busca padrinos que puedan donar de ¢5.000 en adelante para costear los tratamientos de los pacientes que más lo necesitan. 
 

 
Para información sobre la campaña, puede visitar Facebook o Instagram de Acoteama, llamar al teléfono 2438-4488 o hacer su donativo por SINPE Móvil al celular 8318-7793.