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Hasta hace 3 semanas en este taller un total de 5 personas trabajaban fabricando vestidos de baño. Esa fue la idea con la que nació el emprendimiento de Catalina Jensen.

Fue así como llegó la nueva oportunidad de negocio. Empezaron a fabricar mascarillas personalizadas. Atrás quedaron moldes y diseños de trajes para el verano, y dieron paso a materiales de primera calidad para elaborar este producto, que como principal característica se pueden utilizar hasta 50 veces.

De toda crisis siempre surge una oportunidad y eso Catalina lo entendió muy bien. No sólo han logrado colocar en el mercado más de 700 mascarillas. También en tiempos donde el nivel de desempleo aumentó, su emprendimiento pasó de X a 17 personas.