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Lo última ciudad que quedaba por ser tomada en Afganistán por parte de los talibanes, fue tomada este domingo 15 de agosto: Kabul.

El control talibán, tras el retiro de las tropas estadounidenses, no sucedía desde los años 90, entre 1996 y 2001 para ser específicos, periodo en el que impusieron una visión radical e incluso distorsionada, del Islam en este país del Medio Oriente.

Sus medidas, especialmente sometieron a las mujeres y niñas y aunque en esta ocasión al igual que en el pasado, aseguran tener una visión más moderada, no hay garantías de cómo volverá a ser la vida para ellas.

Para los analistas Antonio Barrios y Bryan Acuña, ambos expertos en política del Medio Oriente, con la intervención militar que hizo Estados Unidos en el 2002, a raíz de los atentados del 11 de setiembre, muchos de los derechos que las mujeres habían perdido, fueron restablecidos.

Ahora existe una nueva generación de mujeres, del 2002 a la fecha, que no conocieron ese Afganistán del pasado, salvo por la historia de las personas mayores. Estas son las más temerosas de la llegada de los talibanes a Kabul, explicó Barrios.

Para Barrios, las mujeres serían sometidas a la utilización del burka, a la prohibición de poder estudiar y estar bajo el control de los hombres para cualquier actividad que quieran realizar.

Las secuelas que dejaron los talibanes, han permanecido a lo largo de los años. A pesar de su caída en el 2001, muchas mujeres no se quitaron nunca más el burka, porque sus esposos no se los han permitido, agregó.

Los talibanes hacían linchamientos públicos, en estadios, parques y calles. La guardia religiosa de forma impune mataba a las mujeres por cualquier motivo”

Por su parte, Acuña agregó a lo anterior, que ahora las mujeres no podrán utilizar zapatos que causen ruido como zapatos de tacón y no podrán hablar alto en público porque ningún extraño puede escucharles la voz.

La utilización de las mujeres como esclavas sexuales, es parte de las prácticas comunes de este grupo insurgente.

En esta línea Barrios hizo referencia a la también conocida obligación de las mujeres de casarse con miembros talibanes, para el nacimiento de nuevos combatientes: “La mujer ha sido un botín de guerra”.

También hizo referencia al testimonio de mujeres afganas en los últimos días.

 “Estarían entrando a la casas, se fijan en los armarios cuántos vestidos hay y con base en eso, se dan cuenta de cuántas mujeres viven en esa casa. Si hay hombres ahí, estos serían arrestados o asesinados por permitir que las mujeres se fueran, porque en este momento hay muchas mujeres que están escapando”

Acuña comentó sobre las ya prácticas existentes de los talibanes, como el rapto de niñas a partir de los 12 años, para convertirlas  en esposas de los “guerreros santos” término utilizado según el islam político que ellos practican.

Barrios comentó, que hay reportes de fotografías de mujeres en rótulos publicitarios, que los están borrando con pintura, como un “proceso de limpieza”, lo que sería un presagio de lo que se vería en los próximos días.

En las últimas dos décadas, a nivel laboral las afganas han llegado incluso a ocupar cargos públicos, en puestos políticos o en la policía, trabajos tradicionalmente asignados a los hombres.  Sin embargo, todo este panorama podría retroceder, según acuña.

“Se prohibirá a las mujeres tener sus propios espacios en la radio y televisión, que ya es un tema restrictivo pero que ahora sería completamente prohibido”, comentó.

Acuña hizo referencia las restricciones de movilidad, como no poder utilizar una bicicleta,  motocicleta, o viajar dentro de un taxi sin compañía masculina, en primer grado de consanguinidad.

En el sistema de salud solo podrían ser atendidas por otras mujeres, puntualizó.

Antonio Barrios profundizó en que en este momento hay una preocupación por parte de los países occidentales, para evacuar a sus nacionales y sacar a su personal diplomático, más que en lo que pueda pasar con las mujeres.

“Una vez más las mujeres son las olvidadas de este conflicto, al igual que en otros conflictos a nivel mundial”, indicó.

No hay certeza de lo que pueda hacer la comunidad internacional en esta ocasión, para que las mujeres no vuelvan a sufrir de igual forma que en el pasado. Para que no pierdan los derechos que han ganado de forma gradual durante los últimos 20 años, gracias al trabajo de otros países y de organismos no gubernamentales, que hoy están saliendo de Afganistán.