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Los 56 millones de habitantes de Inglaterra deben respetar desde el jueves un nuevo confinamiento para frenar las infecciones, como ya ocurre en otros países de Europa, azotada por una implacable segunda ola de la pandemia que tampoco da tregua en Estados Unidos, donde se registraron casi 100.000 nuevos contagiados en un día.

Durante al menos cuatro semanas, los ingleses solo podrán salir de sus casas para comprar comida, acudir al médico, hacer ejercicio o ir a trabajar si les es imposible hacerlo a distancia.

País más castigado de Europa por la pandemia, el Reino Unido registra casi 48.000 muertos por coronavirus. Solo el miércoles se registraron 492, el balance diario más grave desde mayo.

Tras haberse resistido a la idea de un segundo confinamiento nacional, el primer ministro Boris Johnson anunció el sábado que seguía los pasos de vecinos como Francia e Irlanda con la esperanza de poder permitir a las familias reunirse en Navidades.

"Vamos a pagar esto durante años", lamentaba Joe Curran, propietario del pub The Queen's Head, en Londres.

Previendo los efectos económicos funestos de la pandemia, el Banco de Inglaterra anunció este jueves una ampliación de su programa de compra de activos para sostener la economía británica de 150.000 millones de libras más (unos 200.000 millones de dólares).

Una Europa atrincherada

En todo el mundo, la pandemia de covid-19 ha causado al menos 1,2 millones de muertes y contagiado a más de 47 millones de personas, según un recuento de AFP a partir de datos oficiales.

Europa, con más de 11 millones de casos -la mitad de ellos en Rusia, Francia, España y Reino Unido-, es la región donde el virus avanza con mayor rapidez.

En Italia, aún traumatizada por la primera ola, empieza este jueves por la noche un toque de queda de las 22H00 hasta 05H00 locales, en principio hasta el 3 de diciembre. El país ha registrado más de 39.000 muertos y 750.000 contagios e intenta frenar las infecciones sin decretar por ahora el confinamiento total por temor al impacto económico.

En España, que supera los 1,2 millones de casos y roza los 36.500 fallecidos, el gobierno se ve presionado para imitar a otros países europeos y aplicar un confinamiento domiciliario con el fin de atajar la segunda ola del coronavirus.

En Portugal, más de siete millones de personas (70% de la población), respetan desde el miércoles un confinamiento de al menos dos semanas. El miércoles, el país registró 59 muertes y casi 7.500 nuevos casos de covid-19, el balance más grave desde el inicio de la pandemia.

En otros países de Europa, las imágenes son similares: Austria respeta un toque de queda nocturno, Polonia cerró sus bares y tiendas, en Hungría se reimpuso el estado de alarma y se teme una saturación de los hospitales, y en Suiza el ejército fue puesto a disposición de los cantones para organizar hospitales o traslado de enfermos.

Las principales diferencias con respecto a los confinamientos decretados en la primera ola es que la actividad económica no se ha paralizado y las escuelas y guarderías infantiles siguen por el momento abiertas.

Contagios diarios récord en EEUU

Estados Unidos registró 100.000 nuevas infecciones en 24 horas, según cifras divulgadas el miércoles por la Universidad Johns Hopkins, el centro de referencia, que también informó de 1.112 muertes en un día.

Con 233.000 fallecidos por covid-19, el país es el más enlutado por la pandemia, que ha marcado la carrera a la Casa Blanca entre el presidente Donald Trump y su adversario demócrata Joe Biden, que aún no tiene un vencedor este jueves por la mañana.

Por regiones, América Latina y el Caribe sigue siendo la más castigada, con más de 404.000 fallecidos y 11,3 millones de contagios, aunque parece que la pandemia ha perdido virulencia en las últimas semanas, lo que ha permitido que varios países aflojen las restricciones para que una cierta normalidad se reanude.

Sin embargo, Cuba reportó el miércoles 109 nuevos casos de covid-19, cifra récord en siete meses de pandemia, impulsada por 36 casos "importados", de cubanos que regresaron recientemente a su país, según las autoridades.

La pandemia también tiene efectos colaterales terribles en otros enfermos, que ven cómo sus tratamientos se retrasan debido a que los recursos se concentran en luchar contra el coronavirus.

Un estudio publicado el miércoles por la revista médica británica BMJ apuntó que un mes de retraso en el tratamiento de un cáncer aumenta entre un 6 y un 13% los riesgos de muerte para el paciente.

Y aplazar por ejemplo doce semanas la operación quirúrgica de una mujer con cáncer de mama se traduce en 6.100 muertes adicionales en un año en Estados Unidos y 1.400 en Reino Unido.