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Desde Managua, Donaldo Hernández de La Voz de América.

Tres meses después de que se registró el primer contagio de COVID-19, en Nicaragua, la Asamblea Nacional reformó un contrato de préstamo otorgado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). El propósito es destinar este desembolso para atender la emergencia sanitaria.  

“Son 11. 7 millones de dólares que están destinados para fortalecer el sistema de atención médica en toda la infraestructura que tenemos disponible para el combate al COVID-19”, expresó el diputado José Figueroa.

En principio el préstamo fue otorgado para proyectos de infraestructura, pero, el organismo multilateral autorizó la modificación del préstamo. Aunque contó con el respaldo de la oposición, esta insiste en que, se necesitan más recursos para contener el COVID-19.  

“Venir a recibir esa flexibilidad de un programa ya aprobado por el BCIE para que se redireccionen hacia la atención y el fortalecimiento del sistema sanitario es apenas una gotita de agua en un océano de necesidades”, explicó la diputada Azucena Castillo.

El economista Maykel Marenco explica que el gobierno debe reformar el presupuesto general de la República para destinar una mayor partida presupuestaria al ministerio de salud. 

“Con respecto a países de la región, nosotros no nos encontramos en las primeras posiciones en programas de inversión pública para materia de salud. Entonces si es necesario que haya una mayor partida para esto pero que esta sea eficiente en cuanto a su manejo y aplicación”, dijo Marenco.

En promedio, por año, Nicaragua destina, al sector de la salud, el 3, 9 por ciento de su producto intento bruto, considerado uno de los más bajos de Centroamérica, según organismos financieros internacionales.