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Miles de rumanos protestaron este sábado contra el toque de queda nocturno durante los fines de semana para no vacunados, una medida con la que el Gobierno quiere elevar el bajo nivel de inmunización de solo el 30% de la población, cuando el número de contagios y hospitalizaciones sigue aumentando.

"Exigimos a las autoridades que renuncien a todas las medidas abusivas y discriminatorias", dijo uno de los organizadores de las dos protestas celebrada en Bucarest, y en la que participaron unas 6.000 personas, según los medios locales, la más multitudinaria desde que estalló la pandemia. 

El toque de queda, de viernes a domingo de 20.00 a 05.00, se aplica a quien no esté vacunado, tanto en Bucarest como en otras ciudades con una alta incidencia de contagios.

Además, el acceso a servicios como establecimientos de hostelería, gimnasios, teatros y cines queda restringido para quien no esté inmunizado. Las protestas se producen en medio de una virulenta cuarta ola que ha llenado las unidades de cuidados intensivos y con solo un tercio de la población vacunada, la segunda tasa más baja de la Unión Europea, apenas por delante de Bulgaria

Una de las protestas fue organizada por colectivos conservadores y nacionalistas, y tuvo lugar frente a la sede del Gobierno, donde se escucharon mensajes en favor de la libertad y contra el globalismo y el matrimonio homosexual. 

Los participantes, entre los que había numerosos sacerdotes, ondearon banderas rumanas, blandieron iconos ortodoxos y pancartas contra "el nuevo orden satánico mundial" y "contra la obligatoriedad" de la vacuna.

La otra manifestación fue convocada por los populistas de derecha de la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), el cuarto partido del Parlamento, y se desarrolló entre fuertes medidas de seguridad en la céntrica plaza de la Universidad. Rumania superó este jueves su récord absoluto de contagios diarios, al superar por primera vez los 12.000 casos.

Mientras tanto, el número de pacientes con COVID-19 en las UCIs ha superado los 1.400, obligando a las autoridades a destinar más hospitales a tratar la enfermedad. Las autoridades buscan por todos los medios convencer a más gente para que se vacune, para lo que empezará a sortear a partir de mañana premios semanales en metálico de hasta 200.000 euros.

Con 73 muertos por cada mil habitantes en los últimos 14 días, Rumania tiene la tasa más alta de muertes de COVID-19 per cápita, sólo por detrás de la aún menos vacunada Bulgaria, según datos del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades de la UE.

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