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Se llaman Das, Summer y Olivia.

Y cada vez que salen a pasear por los bosques de la región de El Maule, en el centro de Chile, estas tres perras border collie hacen una labor titánica mientras juegan y corren entre los árboles.

Cargadas con unas alforjas especiales, dispersan semillas por los suelos de estos bosques devastados por los incendios forestales de principio de año, que destruyeron más de 467.000 hectáreas en todo el país y dejaron 11 víctimas.

Unos meses después, el trabajo de las perras está dando frutos.

"Antes, uno se daba un paseo por estos bosques, y escuchabas un silencio absoluto. Ahora se escucha el sonido de las aves, y cuando levantas una piedra, puedes encontrar insectos", le cuenta a BBC Mundo Francisca Torres, directora de la comunidad virtual animalista y ecologista Pewos, quien ideó el proyecto.

Torres comenzó a llevar a las perras al bosque en marzo.

Donde antes solo había troncos quemados y una alfombra de cenizas, cuenta, han empezado a crecer plantas, pequeños arbolitos y algunas flores ,que están haciendo posible el retorno de la fauna silvestre.

"Nos decían que no iba a crecer nada en esos suelos. Pero decidimos probar igual: total, si no crece nada, nos dijimos, al menos las aves podrán comer las semillas", dice Torres.

Pero con el paso del tiempo, y la ayuda de las lluvias que cayeron en abril, el trabajo de Das, Olivia y Summer resultó un éxito.

Eficiencia perruna

Las semillas con las que ya han reforestado más de 15 bosques en la zona, además de terrenos para forraje, son de plantas nativas: "llevamos boldo, peumo, quillay, araucaria y también caléndula y manzanilla para para ayudar a las abejas y otros polinizadores en la primavera", explica Torres.

Constanza Torres trabaja junto a Francisca eligiendo las semillas.

Ella es quien se encarga de hacer las mezclas por tipo de suelo (nativo, mixto o pradera) y calcular los porcentajes adecuados para mejorar su germinación.

Torres y otros integrantes de la comunidad empezaron a hacer el trabajo ellos mismos, pero pronto se dieron cuenta de que las perras podían hacerlo de una manera mucho más eficiente , abarcando una superficie más amplia , y distribuyendo un mayor número de semillas .

En cada salida, que hacen entre una y dos veces por semana dependiendo del clima, las perras cubren una superficie de entre 30 y 40 km .

Las border collie no son sólo muy inteligentes, sino que también han sido muy bien entrenadas por su Torres, su dueña.

Das, Olvia y Summer aprendieron a controlar sus impulsos .

"Primero, siempre responden al llamado. Y si ven algo -una libre u otro animal salvaje- no lo atacan, se quedan quietas y nos dan un ladrido de alerta ", cuenta Torres.

"Eso además nos permite saber si los animales están regresando al bosque", añade.

El regreso del verde

Por el momento no hay planes de utilizar más perros para la reforestación.

Entrenar a otro grupo de perros requiere mucho tiempo y también se necesitarían más personas para que los manejasen.

El proyecto es muy artesanal y de depende del esfuerzo de Torres y otros miembros de la comunidad , que ha brindado ayuda en el pasado en otras tragedias.

"La gente aplaude la causa, pero se compromete muy poco", comenta.

De todos modos, lo que han logrado hasta ahora la llena de orgullo: la vida está volviendo a los bosques, dice Torres.

"Nos hemos encontrado con liebres. Eran unas cinco o seis. Puede que no sean muchas, pero eso quiere decir que también los zorritos van a volver".

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