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Los partidos amistosos que disputó España ante Costa Rica y Venezuela en el 2011, ambos en América, forman parte de la investigación que realiza la Guardia Civil Española en el caso de corrupción que se maneja en contra del presidente del fútbol español, Ángel María Villar.

Villar, fue detenido el martes junto a su hijo Gorka, el vicepresidente de la RFEF, Juan Padrón, y el secretario de la Federación Tinerfeña de Fútbol, Ramón Hernández Boussou.

El recuento de las supuestas fechorías cometidas en la cúpula del fútbol ibérico no ha cesado de alargarse en la prensa española: contratación de servicios en beneficio del hijo, desvíos de fondos, tratamiento de favor a dirigentes territoriales para obtener su apoyo incondicional y amistosos bajo la lupa.  

"La lista de acusaciones.... me tiene realmente sorprendido", reaccionó el presidente del CSD, José Ramón Lete en la cadena SER, admitiendo la posibilidad de que el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) pueda abrir un expediente disciplinario.

La justicia sospecha que los detenidos pudieron haber cometido "delitos de administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares y falsedad documental".

Este miércoles, Villar seguía bajo custodia policial. Y se esperaba que tanto él como los demás investigados presten declaración ante el juez encargado del caso el jueves.

Uno de los principales puntos de la investigación se centra en el uso de partidos amistosos de la selección española para beneficio de los Villar.

“Dos de los partidos amistosos bajo sospecha son los que España jugó en junio y noviembre del año 2011 frente a Venezuela en Puerto La Cruz, a treinta kilómetros de Caracas, y contra Costa Rica en la ciudad de San José. Posteriormente, los presidentes de las dos federaciones americanas, Rafael Esquivel y Eduardo Li, fueron detenidos por las autoridades de Estados Unidos por orden de la fiscal general de Obama, Loretta Linch”, indicó el diario AS este martes.

El presidente de la RFEF "contrataba los amistosos cobrando sólo parte del caché de la Selección, y la otra parte, a veces la mitad, se pagaba a través de la contratación de servicios para la empresa de su hijo Gorka", añade AS.

Según el rotativo deportivo, la investigación se centra en diez partidos amistosos que la Roja jugó por toda América entre 2010 y 2013, recién ganado el Mundial de Sudáfrica, cuando su caché era el más alto.

De acuerdo con el auto de detención, al que afirma haber tenido acceso este diario, Villar también habría autorizado a su hijo a hacer uso de los recursos de la RFEF, pese a no tener relación con ella, o habría beneficiado a presidentes territoriales por su apoyo en las elecciones federativas.

"Según las diligencias policiales, a cambio de su voto Ángel María Villar les dejaba sacar negocio con empresas propias que facturaban a sus respectivas federaciones", afirmó este miércoles la radio Cadena Ser.

El controvertido presidente fue también multado en 2015 por la Comisión de Ética de la FIFA por no colaborar plenamente con la investigación sobre la atribución de los Mundiales de 2018 y 2022 respectivamente a Rusia y Catar.