La vida de Guisella Quesada Zaldívar dio un giro de 180 grados cuando resultó infectada por Covid-19.

El abrazar a sus familiares, salir hacer mandados, trabajar en su negocio de construcción y demás acciones que hacía en su día a día, tuvieron una forzada pausa.

Desde el 16 de marzo tiene los síntomas, ya son 28 días de sufrir por este padecimiento.

Pero no todo ha sido malo, ahora valora y se enorgullece del excelente sistema de salud de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). Esto a pesar de haber tenido una primera y mala experiencia.

Esta vecina de Curridabat en su cotidianidad se dedica a la administración de empresas. Junto a su esposo crearon una hermosa familia de cuatro hijos.

Guisella de 54 años no pensó que fuera posible que tuviera el coronavirus, pero así lo fue. Y decidió compartir con Teletica.com toda su experiencia detalle a detalle.

¿Cómo se enteró que tenía Covid-19?

Empecé con dolores en el estómago y después me dolió la garganta. Uno dice, ‘debe ser la ceniza del volcán’, uno no lo reconoce. Después de varios días de que me sentía muy cansada, decidí ir al Hospital Calderón Guardia, me llevé una mala impresión.

Los dolores del cuerpo eran horribles, como si me metieran cuchilladas en todos los músculos, tenía calentura, me tocó caminar 300 metros para llegar a una carpa donde no había nadie. Me dijeron que estaban en el baño los dos equipos, me hicieron esperar 57 minutos. Finalmente, me valoraron y me dijeron que me regresara a la casa, que si me sentía muy mal que regresara.

Me esperé otros cinco días, llamé al Laboratorio Labin, ellos vinieron a la casa cuando les dije que había tenido contacto con una persona del extranjero (Estados Unidos). Me tomaron la muestra y al día siguiente me llamaron a decirme que era positivo.

A los tres días me llamaron del Ministerio de Salud, una vez que me contactaron giraron la orden sanitaria a toda la familia.

¿Cuál fue su primer pensamiento al saber que salió positivo para Covid-19?

Que me iba a morir, porque me sentía malísimo, me faltaba el aire. Fue de temor, más temor por los míos porque ya llevaba así de enferma cerca de dos semanas. Yo si había mantenido distancia, por si acaso, pero no estaba totalmente aislada. Entonces, sí sentí mucho temor por los que amo.

¿Qué medidas ha tomado en su casa?

No estar por toda la casa, estar en mi cuarto, voy a decir que no he ido a la cocina, porque a veces uno tiene que ir. He almorzado con los míos a una gran distancia. Lavo la ropa por aparte, tengo mi propia vajilla que la lavo yo, y luego le echan agua caliente. Tengo un basurero a la par, si estornudo o ensució algún pañuelo todo va directo allí, lo cambio todos los días y desinfectamos todas las áreas comunes.

¿Cómo lo han asimilado sus familiares?

Es como un shock, casi todos no saben que esperar, están asustados, pendientes si me complicaba. Todos hemos estado aislados, cada uno, en su cuarto diferente, solo a la hora de almuerzo, pero igual tomamos mucha distancia.

¿Cuándo le den de alta donaría su plasma?

Sí, sí lo haría.

¿Qué ha sido lo más difícil de este proceso?

La primera parte, el irme sintiendo cada vez peor y que no me prestaran atención, sentí que no me tomaban en serio, esa fue la peor parte y el día que me empezó a faltar el aire.

¿Cómo puede calificar el servicio de la Caja Costarricense del Seguro Social?

La primera etapa fue mala, estaba muy negativa yo, pero una vez que contactaron del Ministerio de Salud me llevé una sorpresa. No solo era que me estuvieran llamando para darme la orden sanitaria y para todos los míos. Si no que contactaron a mis familiares. Me preguntaron cómo estaba, me asignaron un psicólogo y me ayudaron muchísimo, son detalles.

Uno no quiere decirle a la familia, ‘tengo miedo de morirme’, hasta de redactar un testamento. Como no quiero asustarlos no les digo, pero a la psicóloga sí le decía. Entonces ella me explicó que el proceso de volver a la normalidad es muy lento. El que me asignaran una psicóloga para mí fue muy bueno.

Me sorprendió también que me trajeron el tratamiento a mi casa, todo venía rotulado. Me sentí tan orgullosa del sistema, a pesar de la experiencia anterior, cambio mi perspectiva, ahora soy defensora de la Caja y de como lo manejan, son cosas que se deben de valorar.

¿Cómo le sentaron los medicamentos?

Cuando me mandaron la medicina contra la malaria hidroxicloroquina (ya llevaba 20 días y me faltaba el aire), al día siguiente me sentía mejor, y al tercer día me sentía mucho mejor. Fueron seis días de tratamientos. No hay que tener miedo de tomarla, es buena, para mí fue sumamente efectiva.

¿A sus familiares también les hicieron la prueba para coronavirus?

Las autoridades de Salud dicen que la prueba la hacen cuando se tiene síntomas, porque o si no se pierde la prueba. Si nos han llamado todos los días para saber si alguno se siente mal. Y por ahora las cinco personas que viven conmigo ninguno tiene síntomas, entonces a nadie más se les ha hecho la prueba.

¿Qué ha aprendido de esta experiencia?

(voz quebrada) Uno nunca está listo, siempre somos vulnerables. Hay una sensación de que todavía no me toca, pero al sentirme así de enferma se vuelve una vulnerabilidad. Uno debe tener en orden todas las cosas a nivel emocional. Uno debe de vivir al día, todo lo que se quiera decir se debe decir, entonces eso me ha impactado muchísimo.