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Pablo Elizondo, Periodista

La gran meca de los volcanes se localiza muy cerca de Costa Rica, en el hermano país de Guatemala.

Desde la céntrica capital, se pueden emprender todo tipo de viajes a los más impresionantes volcanes, uno de los clásicos a visitar es el Volcán Pacaya.

Este coloso se puede disfrutar en un día, aunque se recomienda hospedarse en la vecina ciudad Antigua para maximizar el tiempo.

El Pacaya es un volcán activo, y para llegar a su cráter se requiere manejar hasta las faldas de la montaña y luego subir por sus senderos, una vez arriba el paisaje hará que valga la pena la caminata. Mientras descansa es preciso realizar la actividad icónica del lugar: asar malvaviscos con fuego del volcán, eso sí, siempre con la supervisión se su guía local.

Para Walter Morales, quien es guía turístico de la zona, es importante que los viajeros tengan una buena condición física para la caminata, ya que este es un volcán activo y su terreno es algo empinado.

Si las caminatas agresivas no son lo suyo, o si bien desea explorar la otra cara de Guatemala, lo ideal es irse a explorar uno de sus típicos mercados, y el más famoso de este país es Chichicastenango.

En este colorido lugar se encuentran las más originales y variadas artesanías, fabricadas por auténticos locales. En sus pasillos es común encontrarse con las verduras frescas, el olor del maíz negro recién cosechado o los tejidos de todos los colores imaginables.

Chichicastenango representa la convergencia entre el turismo y la esencia de un mercado, donde todos buscan algo y donde siempre se puede negociar un buen trato por el producto deseado. Al final de la visita no puede faltar un buen bocadillo local que apacigue el apetito después de una inmersión cultural a otro nivel.

Guatemala ha logrado diferenciarse como destino de viaje, al ofrecer una opción auténtica, segura y llena del cariño de los locales. Este mercado refleja la historia de un pueblo que trabaja fuerte para mantener su grandiosa identidad.