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Era un partido que significaba más que tres puntos. Para Saprissa era la oportunidad de vengar algo de su derrota de la pasada final, para el Herediano la opción de no perder más terreno en la lucha por clasificar.

Pero ante todo fue un partido de orgullo. De ahí que las oportunidades afloraron y el ambiente tenso en cada falta fue parte de la tónica.

Ambos igualaron en emociones y oportunidades, pero al final fue una impecable jugada colectiva la que decidió el clásico del buen fútbol entre Saprissa y Herediano.

Los morados comenzaron con el pie en el acelerador y rápido dominaron las primeras acciones.

No obstante, fue Herediano el que tuvo las más claras, gracias en parte a las pésimas salidas de Aaron Cruz y Alejandro Cabral que en dos devoluciones de balón le dejaron servido la apertura del marcador, pero la mala suerte en definición les pasó factura, sobre todo la de Yeltsin Tejeda que mandó a volar su contrarremate.

Tejeda se lamentó, aunque tal vez un gol en ese momento le hubiera generado un montón de sentimientos encontrados, pues era su retorno a la Cueva desde que viste de rojiamarillo.

Pero Saprissa equiparó en opciones desperdiciadas y rápidamente fue Christian Bolaños el que mandó una oportunidad a la basura al perder un mano a mano ante Cambronero. Bien por el meta florense que se jugó el físico y rápido acortó la visión del experimentado volante.  

Cuando el medio tiempo parecía irse con un disputado empate, llegó el invitado de lujo al ‘clásico del buen fútbol’.

Jairo Arrieta enganchó a un lado de la defensa y sacó un remate que chocó en el pie de Pablo Salazar para que el balón saliera justo al otro lado de Cambronero. 1-0 y el árbitro pitaba la primera mitad.

Saprissa, casi que solo sostuvo la ventaja durante el entretiempo, pues apenas en la reanudación del compromiso Luis Díaz robó un balón y sorprendió a una mala defensa morada para servir el balón a José Guillermo Ortiz para que pusiera el 1-1.

A partir de ahí comenzó un intercambio de acciones, donde Cruz y Cambronero destacaron en los arcos.

Saprissa apretó un poco más con cambios como Randall Leal y Rubilio Castillo, recalcando Centeno su afán por buscar siempre el arco rival.

Precisamente entre estos dos nació la jugada colectiva que selló el triunfo.

Primero, fue Bolaños el que tocó el balón a Angulo, este sirvió a Leal que de “taquito” sirvió de inmediato para que el catracho Castillo definiera para el 2-1. Golazo, la cereza del pastel para un buen partido.

Saprissa se deja los tres puntos que lo devuelven a la cima del campeonato a un punto de Pérez Zeledón.

El ridículo y el bochorno llegó después del juego, cuando comenzaron los encontronazos entre rojiamarillos y morados.

Feo final, para un buen partido de fútbol.

Repase las principales acciones acá: