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Herbert Hoover vino al país en 1928 como parte de una gira por varios países del área. Ya estaba electo como el presidente 30° de Estados Unidos, pero no había asumido todavía su cargo.

Era presidente de nuestro país en aquel momento, Cleto González Víquez.

Hoover era ingeniero, y había trabajado en China y en Australia en diversas minas. Además, tenía un amplio prestigio como administrador, pero poco después de asumir su mandato ese prestigio se estrelló contra los primeros síntomas de la gran depresión de 1929, que produjo la crisis más grande de occidente y que dejó en la miseria a millones de norteamericanos.

Como resultado, esa crisis acabó con el predominio republicano que venía sucediéndose desde la Guerra Civil.

Un nuevo político, esta vez demócrata, llegó al poder para cambiar para siempre la faz de Estados Unidos. Era Franklin Delano Roosevelt.

Roosevelt también estuvo en Costa Rica, pero no en el continente, sino en la Isla del Coco. Pese que era un damnificado de la poliomielitis, era un aventurero amante del trópico y del mar.

También visitó el país el vicepresidente Richard Nixon, cuando José Figueres Ferrer cumplía su segundo mandato.

Del encuentro todavía permanecen imágenes de los dos mandatarios y a sus esposas, doña Karen Olsen y Thelma Alison, conocida como Pat Nixon.

A esas primeras visitas siguieron otras de mayor relevancia. Ellas fueron las que John F. Kennedy en 1963, Ronald Reagan en 1982, George Bush padre en 1989 y Bill Clinton en 1997.

El 8 de julio de 1968 llegó al país Lyndon B. Johnson, quien sucedió a Kennedy después de que este fue asesinado.

Venía de El Salvador con compañía del entonces presidente José Joaquín Trejos y permaneció en suelo patrio solo una hora y media.