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El sábado comenzó muy temprano para Fabienne, preparando el desayuno para otros voluntarios. Viajó desde Suiza sólo para esto, construir ocho casas de emergencia para familias en pobreza extrema en Guarari.

Ya lo había hecho antes, pero esta vez tenía un sabor más dulce. Todo comenzó en el año 2010. Fabienne, de 16 años de edad, vino a Costa Rica de su natal Suiza, como estudiante de intercambio, por un año.

En San Ramón, la familia Orozco la recibió con los brazos abiertos. Desde ese primer día notaron algo diferente en Fabienne.

Ella quedó encantada con la belleza natural y con la gente de Costa Rica, rápidamente se adaptó y aprovechó el tiempo para conocer.

Esas imágenes nunca se saldrían de su cabeza. Un día vio en San Ramón que había una colecta para recaudar fondos y construir viviendas de emergencia, "Un rojo por un techo", y sin saber mucho del asunto, se puso a recaudar.

Llegó el momento de regresar a su casa en Suiza, pero esas imágenes, esa experiencia se clavaron en su corazón, cambiaron su vida por completo.

Estuvo un tiempo pensando día y noche cómo ayudar, como desde su país, lograr generar el cambio.

Fue así como la joven estudiante, comenzó con su proyecto. El objetivo era recaudar 15 mil dólares para construir unas seis viviendas de emergencia.

Es una joven positiva, y no dio el brazo a torcer hasta que periódicos, radios y canales suizos dieron a conocer su proyecto.

El desenlace nos trae devuelta al fin de semana pasado. Fabienne logró recaudar 25 mil dólares, para construir 10 casas.

Se puso de acuerdo con la gente de Techo, y viajó hasta Costa Rica nuevamente. Pudo haber hecho una trasferencia electrónica del dinero, pero ella quería construir esas casas con sus propias manos.

Ahora tiene 19 años y está en el último año de colegio. El próximo entrará a la universidad a estudiar derecho humano.

Su situación es diferente, vive en uno de los países más desarrollados del mundo, pero su sueño es seguir ayudando, cambiar el mundo entero.