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Hay tantas historias de partos y de nacimientos, como madres y niños hay en el mundo. Todas son diferentes y todas marcan la vida, pero no siempre ese preciso momento deja una marca positiva.

Una nueva alternativa utilizada en los últimos años es realizar un parto humanizado, ya sea por cesaría o vaginal, pero donde se respeten los derechos tanto de la madre con del niño.

Según Mónica Miranda, enfermera obstetra, entre los derechos se encuentra: estar informado, elegir qué persona lo acompaña en este proceso, tomar líquido y comer, que le coloquen el bebé en el pecho y una importantísima, elegir la posición.

Cada madre tiene su instinto para realizar el parto y lo puede realizar en la posición que ella quiera. La menos recomendada es la acostada, ya que la mujer no está ayudada por la gravedad y no pueden direccionar la expulsión del bebé.

Todos estos derechos aparecen en la norma de atención de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que fueron dirigidos por a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para Rosa Elena Blanco, es madre. Ella tuvo a sus dos hijos en casa. “Sabía que mi parto tenía que ser especial y me tenía que sentir empoderada. Lo esencial era no sentirme monitoreada, quería privacidad”, comenta.

Todas estas posibilidades se defienden por un objetivo fundamental, cuidar tanto la salud de la madre como la del niño.