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Haití, en eterna construcción

Han pasado más de 25 años desde que el ex dictador Jean Claude Duvalier lanzara dólares paternalistas sobre una población...

AFP Agencia Hace 4/28/2013 10:55:00 AM

Han pasado más de 25 años desde que el ex dictador Jean Claude Duvalier lanzara dólares paternalistas sobre una población hambrienta y cuatro desde que un terremoto terminara de destruir lo poco que le quedaba a esa población desesperada. Se trata de Haití, un hermoso país convertido en esclavo de su propia miseria.

En el horizonte haitiano sorprende la mezcla de edificaciones en construcción con escombros que aún quedan del pasado. Un pasado muy reciente. El 12 de enero de 2010, Haití fue azotado por el terremoto más devastador de sus últimos 200 años. Más de 220.000 personas perdieron la vida, 300.000 resultaron heridas y más de un millón se quedaron sin casa. Si antes ya sufría muchas carencias y vivía en la austeridad, con el desastre el país se quedó clavado en el mapa como uno de los países más pobres del hemisferio norte.

Pero, a cuatro años del terremoto en Haití, ¿cuál es el diagnóstico de la situación actual?.
Su avance es lento y frágil. “Hasta la fecha se han reducido las personas que viven en campamentos. Han pasado de 1,5 millones inmediatamente después del terremoto a 358,000 personas; se han removido casi todos los escombros de las calles de la capital, Puerto Príncipe, y se construyeron casas, calles y empresas”, enumera Damien Berrendorf, Director Asociado de Oxfam ( Oxford Committee for Famine Relief )-organización internacional de promoción del desarrollo y lucha contra el hambre- en Haití.

Según Naciones Unidas, más de un millón de haitianos siguen necesitando ayuda humanitaria. En esa cifra se cuentan los 358.000 que viven en los campamentos improvisados; 500.000 personas sin suficiente alimento para comer y cerca de 74.000 niños menores de 5 años malnutridos.

UN PAÍS MUY VULNERABLE.

A estas cifras habría que sumar la alta probabilidad de que Haití vuelva a sufrir una sequía que merme sus cosechas, además de los daños causados por la tormenta tropical Isaac y Sandy a finales de 2012.

Y es que el país caribeño es muy vulnerable y vive acosado por los desastres naturales: huracanes, epidemias, terremotos o crisis alimentarias. Su endeble seguridad jurídica e institucional y su economía fluctuante no son sus principales virtudes. El acceso a servicios básicos como el agua, saneamiento, educación y servicios de salud, de la mayoría de la población, es muy limitado.

Pese a esto, el proceso de reconstrucción en Haití sigue avanzando, aunque sea lentamente.
En el último año, el Gobierno de Michel Martelly ha lanzado un plan de reasentamiento y retorno que ha ayudado a más de 53.000 personas a volver a sus comunidades y barrios. “Lo ha hecho -explica Damien Berrendorf- a través de transferencias en efectivo, subsidio de rentas y promoviendo inversión en barrios para mejorar el acceso a servicios básicos”.

Entre los esfuerzos institucionales y las organizaciones humanitarias, un total de 18.000 familias han podido beneficiarse de este apoyo y se prevé que otras 19.000 lo hagan en un futuro próximo.

“El Gobierno ha elaborado también una política de vivienda y ha lanzado un mecanismo de coordinación (table sectorielle) para discutir los temas de vivienda con todos los actores implicados. Sin embargo, el número de viviendas permanentes sigue siendo muy bajo, la disponibilidad de viviendas no responde de forma adecuada a la demanda y se necesita un aumento de inversión en los barrios para que la población tenga acceso a los servicios básicos”, añade el director asociado de Oxfam.

De hecho, asentamientos espontáneos como el de Canaan, en las afueras de Puerto Príncipe, siguen creciendo y la migración interna entre un campamento y otro es frecuente, según explica el experto.

FORTALECER EL SECTOR AGRÍCOLA.
Oxfam (http://www.oxfam.org/es), que está consituida por 17 organizaciones que trabajan en 92 países, recuerda que antes del terremoto, “solo el 51% de la población urbana y el 17% de la población rural tenían acceso a servicios de saneamiento básico como agua corriente. El terremoto acabó con la poca infraestructura existente y los limitados servicios públicos”.

Por si esto fuera poco, sobrevino la epidemia de cólera en octubre de 2010 y las dos tormentas tropicales dos años después.

Damien Berrendorf aplaude la iniciativa gubernamental para estimular la frágil economía, como por ejemplo, la inauguración del parque industrial Caracol en el norte de Haití, pero cree que es "necesario desarrollar un modelo económico que pueda fortalecer el sector agrícola del país. Esto reduciría la inseguridad alimentaria y crearía empleos”.

El experto consultado por Efe analiza el porqué de la dificultad para salir adelante: “La baja capacidad del estado de generar ingresos, la corrupción y la dependencia a la ayuda internacional para financiar su presupuesto, limitan sus capacidades para invertir e implementar políticas nacionales. La inestabilidad política de las últimas décadas, junto con la concentración de poder en las elites económicas y políticas, contribuye a que la sociedad haitiana sea una de las más desiguales en el mundo”.

Para poner fin a esta situación de dependencia, Berrendorf opina que el Gobierno necesita "establecer las condiciones económicas que lleven al desarrollo de pequeñas y medianas empresas, mejorar el acceso a la formación profesional y proveer de microcréditos y microseguros. En especial en las áreas rurales!".

Además, agrega, es necesario "incentivar la economía y reducir la pobreza, lo que significa mejorar la producción y productividad de la agricultura a pequeña escala. El Gobierno necesita también desarrollar mecanismos de preparación para crisis alimentarias (reservas de alimentos y reservas de materiales agrícolas como semillas y fertilizante) para disminuir el impacto a largo plazo de eventos naturales como los huracanes”.

EL TRABAJO DEL GOBIERNO.
En su afán por “enseñar al haitiano a pescar”, el gabinete del Presidente Martelly lanzó un Plan Nacional de Inversión Agrícola que cuenta con 790 millones de dólares en un plazo de cinco años.

Así mismo, en 2012, vio la luz un programa llamado “Aba Grangou” (Contra el Hambre, en criollo) que tiene como objetivo la mejora de la seguridad alimentaria, especialmente para las personas más pobres.

Esta es una extensa iniciativa compuesta por subprogramas que incluyen redes de seguridad social para mejorar el acceso a alimentos para los más vulnerables; programas de inversión agrícola para incrementar la producción local de alimentos y programas para mejorar el acceso a servicios básicos. En conjunto, estos subprogramas buscan revitalizar el sector agrícola con un énfasis en aumentar la producción local.

Sobre si este 2013 será el año de la verdadera reconstrucción de Haití, Berrendorf responde: “Aunque el deseo de Oxfam sea asegurar una población resiliente en Haití, después de más de tres décadas de abandono colectivo, gobernanza débil y de un terremoto y huracanes como los que golpearon al país, no es posible pensar que se pueda reconstruir un país en un año”.

Ahora las esperanzas reposan en Michel Joseph Martelly, más conocido como Sweet Micky, un músico, activista y Presidente de Haití desde mayo de 2011. Un hombre que entona canciones cuyas letras dicen: “Les femmes sont le sel de la famille! Contribuions à leur épanouissement” (Las mujeres son la sal de la familia! Contribuyamos a su emancipación, en criollo).

Haití nació con el sueño de ser libre. Y cuando consiguieron librarse del yugo francés (en 1804) para convertirse en la primera república negra independiente, dio inicio su martirio.

Como dijo el poeta, periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano en sus versos: "El nacimiento de la independencia y la muerte de la esclavitud, hazañas negras, fueron humillaciones imperdonables para los blancos dueños del mundo".

Los niños han sido los grandes damnificados tras el terremoto de 2010. En la imagen una niña camina por las tiendas de camapaña, hogar de aún miles de haitianos. 

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