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Hace mes y medio se anunció que la empresa brasileña OAS sería la encargada de ampliar la vía entre San José y San Ramón.

El pronunciamiento tomó por sorpresa a los vecinos de occidente, que alzaron la voz al no ser consultados.

El descontento creció cuando se sacaron las calculadoras y se conocieron los precios de los peajes en la nueva vía.

Pero los cuestionamientos no quedaron allí.

La revisión del contrato que fue dado en cesión a los brasileños por parte del conglomerado Autopistas del Valle dejaban casi intacta una vía colapsada.

La única ampliación real de la superficie de rodamiento se daría en el sector entre el cruce de la Nissan y el puente Juan Pablo Segundo, solamente 4 kilòmetros de 60 totales.

Esto aunado a los crecientes cuestionamientos en Asamblea Legislativa y en los medios de comunicación terminó por explotar el pasado 11 de abril.

La presidenta Laura Chinchilla se presentó en Alajuela al tradicional discurso del día que se conmemora a Juan Santamaría, y los manifestantes no pudieron hacer sentir su descontento.

Un cordón de seguridad mantuvo alejados a los ciudadanos, de una mandataria que habló y salió rápidamente de la ciudad de los mangos.

Finalmente el pasado lunes, en cadena nacional, Chinchilla anunciaba la cancelación del contrato.

Cuatro días después se desconoce el acuerdo exacto al que se llegó con OAS, y el futuro de la carretera se mantiene en vilo, sin una solución a corto plazo para el financiamiento de las obras necesarias.