Última Hora

En Limón este no es un lunes más. Hace más de dos décadas, el terremoto más fuerte en la historia del país cambió para siempre la vida de miles de personas en una provincia, donde los recuerdos todavía permanecen intactos.

El terremoto de Limón ocurrió el 22 de abril de 1991, cuando faltaban tres minutos para las 4 de la tarde. Marcó 7,6 grados en la escala Richter y se originó a 10 kilómetros de profundidad.

En total se registraron 48 muertos, 651 heridos y 4.452 casas colapsadas. Los daños fueron valorados en ese entonces en 22 mil millones de colones.

El sismo provocó daños en un área de 8 mil kilómetros, equivalente al 10% del territorio nacional. Los efectos más notables ocurrieron en la infraestructura, vías, puentes, ferrocarriles y acueductos. Fue necesario reconstruir 300 kilómetros de carreteras.

El movimiento también afectó suelo panameño, donde la cifra de muertos llegó a 79 y los heridos superaron los mil.

El efecto más dramático del terremoto, desde el punto de vista geológico, fue el levantamiento de la línea costera del Caribe hasta en un metro 85 centímetros, desde Moín hasta Gandoca.

La tragedia marcó un antes y un después en la vida de los limonenses, poco acostumbrados a los temblores fuertes hasta entonces y los hizo entender que en un país altamente sísmico como el nuestro, nadie está a salvo.

El terremoto de Limón trajo consigo un incremento en la sismicidad en una amplia zona de Costa Rica y Panamá. Luego del evento principal, se registraron réplicas fuertes, las más importantes