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El estrés o preocupación que sufren las personas, especialmente si no duermen bien y no tienen un tiempo de descanso de calidad, favorecen la desconcentración.

El colesterol alto, la hipertensión y la diabetes afectan la circulación de sangre al cerebro, lo que reduce la capacidad del mismo para desempeñarse de la mejor manera a la hora de realizar algún trabajo que requiera un grado de concentración.

El cerebro necesita nutrientes específicos que generan un funcionamiento óptimo que permita a la persona concentrarse y memorizar sin problemas.

Las plantas medicinales y suplementos como el ginkgo biloa, el anís y el ginseng mejoran la circulación de sangre en el cerebro, lo que beneficia la oxigenación y nutrición del mismo.