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El tráfico de personas por Centroamérica, incluidos menores, es uno de los negocios en los que incursionan los carteles de la droga.

Detrás de las cifras está la angustia de las familias, como el caso de doña María Silva, una madre que lleva 10 años buscando a su hija en las fronteras del istmo.

A ella la encontramos en una humilde vivienda en San Rafael Abajo de Desamparados, y recuerda el precio en que estaban negociando a su hija en el Guasaule, frontera entre Nicaragua y Honduras.

Su hija, Jaqueline María Girón Silva, hoy tiene 21 años, despareció en el 2004. Esta madre siguió el rastro de ella y de las personas que se la llevaron.

Logró dar con personas que identificaron a la mujer que se llevó a Jaqueline. Todo este relato está constatado en investigaciones judiciales en Honduras y Nicaragua.

Una mujer que fue condenada en Honduras por la desaparición de Jaqueline fue identificada como María Esmeralda Mendoza López, oriunda de Choiluteca, en Nicaragua.

Mendoza López nunca ha querido decir dónde entregó a Jaqueline.

Los esfuerzos de doña María y la organización no gubernamental Alianza por tus Derechos para encontrarla han sido continuos, al punto de llegar a sitios fronterizos donde han encontrado menores de varias nacionalidades que son explotadas sexualmente.

Su caso no es exclusivo, muchas madres en toda Centroamérica buscan a sus hijos; quienes desaparecieron en diferentes circunstancias. Las fotografías son difundidas por la Policía Internacional o Interpol.

La rutas de tráfico de drogas son las mismas que se utilizan para la trata de personas mayores o menores de edad con diferentes fines.

Un equipo de Telenoticias visitó las fronteras centroamericanas, donde policialmente se cree que los carteles de droga operan redes de trata para explotación sexual y extracción de órganos.

Observe el reportaje completo de Álvaro Sánchez en el video adjunto.