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Muchos padres deben emprender una lucha para que sus hijos se coman la comida que se les sirve.

Hay algunas cosas que debe saber, por ejemplo, no por tener dos años, significa que el niño coma el doble que al año o que tenga más hambre.

“El primer año hay crecimiento acelerado, entre el primer y tercer año disminuyen los requerimientos que tiene en cuanto a la energía”, explicó la nutrióloga Raquel Tejada.

Otra cosa que debe hacer es diferenciar entre hambre (impulso innato de alimentarnos) y apetito (estado en donde podemos ser selectivos con la comida).

Además influyen factores como el ambiente y la cantidad de comida.

No necesariamente la malacrianza o las rabietas son las culpables de que un niño no quiera comer. Es necesario aclararlo  con inteligencia antes de seguir llenando el menú de nuestros almuerzos o cenas con estrés.

La doctora Tejada, desarrolló un pequeño cuestionario que usted puede hacer para determinar la causa  de que su niño no quiera comer.

1-        ¿Su hijo llora cada vez que le llama a comer?

2-        ¿Come siempre y cuando sea en sus horarios y espacios?

3-        ¿Hay comidas por las que no protesta?

4-        ¿Se aburre comiendo y lo hace lento?

5-        ¿Le sirve usted todos los grupos de alimentos?

6-        ¿Si todos comemos de algo, lo come sin problemas?

7-        ¿El problema es con las frutas y verduras?

8-        ¿Le obliga usted a comer?

9-        ¿Le sirve la misma cantidad de comida que hace unos años?

10-     ¿Alguna vez ha castigado a su hijo con comida?

-Si respondió que sí a las preguntas 3 y 7, puede ser que la comida sea la culpable y no sea del agrado del niño.

-Si dijo "si" a las preguntas 4 y 9 debería determinar con la ayuda de un especialista si la cantidad de comida que le da a su hijo o hija es la correcta.

-Si respondió que si a las preguntas 1, 2, 3, 5, 6,8 y 10 se deben de tomar acciones inmediatas para que la hora de la comida sea asociada con aspectos positivos y agradables.