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A través del reportaje exclusivo que Teletica.com tiene en su sitio sobre la demanda millonaria interpuesta por el creador del chifrijo, Miguel Cordero, contra 49 establecimientos por uso ilegal de una marca registrada, su hija Lilliana Cordero y la abogada que lleva el caso Ariana Araya, conversaron en Telenoticias sobre esta situación aclarando algunos puntos.

Nosotros lo que registramos fue la marca no la receta, cualquier persona puede hacer y vender el chifrijo con sus componentes, pero no puede usar el nombre; cualquier persona puede disfrutar de este platillo

afirmó Lilliana Cordero.

“Este producto no se ha patentado, lo que se hizo fue proteger una marca registrándola; razón principal de la demanda. Estas cadenas de hoteles, restaurantes y bares están utilizando en forma indebida una marca (chifrijo) que le corresponde a otro titular que en este caso es Incorsamyla S.A.”, dijo la licenciada Araya. Esta es la sociedad anónima que creó la familia Cordero.

Teletica.com consultó con la Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines (Cacore) y el Registro Nacional de la Propiedad –a través de su oficina de prensa- si los establecimientos pueden utilizar los mismos ingredientes del chifrijo en su menú pero con otro nombre, la respuesta fue la siguiente:  
 
“El 14 de febrero de 2002, se presentó la solicitud para inscribir como marca Chifrijo Cordero's. Este signo fue registrado en octubre del 2002, en acatamiento de lo que establece el artículo 28 de la Ley de Marcas y Otros Signos Distintivos, tomando en cuenta que cuando los signos contienen nombre de uso común o necesarios en el comercio, la protección no se extiende a estos elementos. La marca Chifrijo Cordero's está inscrita como “producto alimenticio tipo cóctel, boca o bocadillo para acompañar”. No están inscritos sus ingredientes, pues los registros marcarios no cuentan con ese alcance”. 

Es decir, el nombre chifrijo como tal no se puede utilizar por ser una marca, pero la receta con sus ingredientes si: 

el que quiera usar el nombre en su negocio puede hacerlo solicitando una licencia de uso

añadió la abogada.

Este proceso judicial podría durar hasta cuatro años, sin embargo la familia Cordero está en la mejor disposición de conciliar con los demandados para ver cuál arreglo se puede llegar en su debido tiempo.

“La familia tomó esta decisión porque la marca se ha publicitado de forma masiva y eso si tiene que acabarse, con mucho más razón porque es algo que está registrado desde el 2002”, agregó la licenciada Araya.