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Pablo Campos

 


Un grupo de jóvenes sordos de todo el país se reunió para conocerse y aprender a desarrollarse en la vida independientemente de su discapacidad.
Un campamento de dos días fue la cita para que juntos aprendieran a demostrar hasta sus dotes artísticas.


Como en una fiesta cualquiera, aquí se podía encontrar de todo: monociclistas, malabaristas, carismáticos, comelones y hasta un imitador, así como lo escucha, un imitador.


Ralph no es cantante cómo sus hermanos de Master Key, pero él tiene otro don artístico que hace reír a todos.


Él al igual que más de 40 jóvenes formó parte de un campamento anual para sordos, donde el principio general es compartir y aprender habilidades de sus compañeros.


La experiencia y anécdotas con las que quedan no tienen precio, aunque asistir a este campamento sí tiene su valor, cosa que no ha sido fácil para algunos.


El reencuentro sólo fue de dos días, pero las ganas de seguir aprendiendo y desarrollarse, de seguro continuarán.