Última Hora

Muchas personas miden sus logros, por lo material. Pero los logros más representativos son los de actitud y los de espíritu.

Este año, una joven logró afianzarse en ese proyecto de quererse y aceptarse cómo es.
Este año logró ser más feliz que nunca.

Creció siendo la gordita de la casa, luego pasó a ser de la que todos se burlaban en el colegio.

El sobrepeso afectó su salud, pero aún más su espíritu. Por muchos le huía a los espejos, no se quería, y aunque hacía dietas para bajar de peso, nada parecía funcionar.

Hasta que tomó la mejor decisión de su vida, cambiar esa actitud destructiva…

A partir de ahí todo comenzó a fluir.

Con más de 30 kilos menos, Adriana ingresó a estudiar artes escénicas. Ahora le toca trabajar con ese cuerpo que por muchos años odio.

Este año se enfrentó a ese pasado y le ganó la batalla. Tuvo una obra de teatro, con otras compañeras.

Más que un título universitario o un carro nuevo, Adriana logró cambiar su vida. Logró darse el valor necesario, para también valorar a los demás.