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Después de todo un año de esfuerzo, se da cuenta que sus hijos tienen que ir a convocatoria, y muchos padres de familia se preguntan ¿Y ahora qué hacemos?

En muchos casos, no se reacciona adecuadamente, y más bien hacen más difícil el momento para los estudiantes y para el ambiente familiar.

Aunque es natural que por el mal resultado, su primera reacción sea la del enojo, debe controlarse.

Otro error frecuente, es pretender que el niño o joven, pase estudiando todo el día incluso a manera de castigo.

Pero eso es contraproducente para la meta, aprobar el examen de convocatoria.

Y el tercer error de los padres, es sentarse a estudiar con el niño o joven.

De ser necesario un empujón, debe hacerlo un tutor.

Dependiendo de las bases del estudiante, así será la intervención del tutor, y el tiempo que esté estará con el estudiante.