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A esa conclusión se llega luego de un estudio elaborado por la Universidad Nacional (UNA).

La investigación revisó la presencia de 3 componentes en el aire: las denominadas partículas grandes, partículas pequeñas y dióxido de nitrógeno.

En su mayoría el humo que producen los vehículos livianos y pesados, chimeneas y el polvo.

En el caso de las partículas grandes se monitorearon en el sector de Catedral, hospital de las Mujeres, Registro Nacional, Hatillo y la Uruca.

La lectura demuestra un incremento de un 10% entre el año 2011 y el 2012.

Del 2008 al 2011 se registró una reducción del azufre en los combustibles por parte de RECOPE. Al dejar de aplicarse los índices se revertieron aunque se mantienen en los rangos aceptados.

Algo más preocupante ocurre con las partículas pequeñas monitoreadas en dos puntos; la Uruca y San José centro.

Un incremento también preocupante se presentó con el dióxido de nitrógeno, su monitoreo se realizó en el hospital San Juan de Dios, Avenida Segunda y 10, así como en Barrio Cuba.

Este panorama ayuda a que la población sufra de padecimientos respiratorios y alergias principalmente.

Como uno de los principales detonantes se encuentra la cantidad de vehículos que circulan por la capital, principalmente en presas.

El trabajo además revisó ríos y quebradas capitalinas donde la quebrada Pavas y el río Torres registraron los índices de contaminación más altos.

En un rango de 1 a 5 ambos se ubicaron en el parámetro de 3 a 5 en contaminación.