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Al parecer podría venir, una o dos veces por año y siempre tendría un gran fanaticada esperando horas para verle.

El concierto de este martes de Joaquín Sabina contó con los mismos admiradores coreando su nombre.

El Palacio de los Deportes vendido en casi un 100%, fue lo que recibió la Sabina. A las 8:30 p.m. puntual el artista subió al escenario y comenzó a interpretar sus canciones, los gritos y la euforia de los asistentes no se hizo esperar.

El ingreso de las personas terminó al filo del inicio del concierto, junto con muchas personas que no lograron encontrar entrada y se hicieron en las afueras del concierto para escuchar a su estrella.

Un Palacio de los Deportes sin sillas recibió a Sabina, muchas personas con sombreros que nos hacían preguntarnos si estaban de moda. Todo esto fue parte de la noche que para muchos es una obligación vivir.

Ver a tantas personas afuera, cantar y soñar con estar adentro en definitiva marca el valor del artista para su público.

Con una frase de Serrat, Sabina afirmó “que nunca se cuenta las veces que se regresa al hogar”. Esas palabras fueron suficientes para volver locos a los asistentes.

Además de su capacidad para encantar a los ticos, debemos reconocerle que saber la diferencia entre Heredia y San José, reafirma que Sabina conoce Costa Rica.

Sin duda los problemas técnicos no les quita el buen sabor de boca a los asistentes.