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Tras escapar al tifón, filipinos luchan ahora por sobrevivir

La Organización Mundial de la Salud dijo que muchos de los sobrevivientes tenían heridas importantes que necesitan atención.

AFP Agencia Hace 11/13/2013 11:01:00 PM

TACLOBAN, 14 noviembre 2013 (AFP) - Las personas que se aferraron a los cables eléctricos o se atrincheraron en edificios de hormigón cuando la apocalíptica tormenta azotaba a Filipinas pudieron sentirse afortunados de haberse salvado, pero para muchos la lucha por sobrevivir no hacía más que comenzar.

Cada quien tiene una historia para contar sobre el día en que el super tifón Haiyan golpeó con sus vientos terribles, levantando automóviles y trozos de edificios.

Pero ahora se enfrentan al desastre en cámara lenta de la vida en una tierra sin ley, donde escasean la comida y el agua y hay pocos medicamentos y se oyen a veces disparos.

En una calle detrás del aeropuerto de Tacloban, Nelson Matobato Nelson, de 34 años, y su esposa Karen, de 29 años, pasaron la noche sentados en un bicitaxi al lado de los ataúdes con los cuerpos de sus dos hijas, de siete y cinco años.

Sus dos hijos, uno de cuatro años y el otro de sólo tres meses de edad, siguen desaparecidos.

"El agua llegó a las siete de la mañana, nuestra casa fue sumergida instantáneamente. A las 9h00 ya estábamos en la azotea, pero luego todos fuimos arrastrados cuando la casa se derrumbó. No pudimos hacer nada."

Su vecino Dennis Daray también estaba sentado junto a la carretera, con el cuerpo de su hermana envuelto en un saco blanco. Espera que las autoridades comiencen a recoger los cadáveres.

"Las autoridades deben recogerlos. Ya comienzan a descomponerse", dijo.

Angeline Conchas y su hija de siete años se encontraron atrapadas en el segundo piso de su edificio cuando las aguas subieron bruscamente a su alrededor.

Lograron abrirse paso y ponerse en seguridad aferrándose a los cables eléctricos para llegar a un edificio más alto donde pudieron refugiarse de la inundación.

"Es una suerte que la electricidad haya sido cortada antes, de lo contrario habríamos muerto", dijo Conchas.

La Organización Mundial de la Salud dijo que muchos de los sobrevivientes tenían heridas importantes que necesitan atención. Los médicos dijeron que las heridas que no han sido curadas, con el calor y la humedad, pueden infectarse rápidamente, llevando a enfermedades graves o a la muerte.

Las condiciones de hacinamiento de las personas que perdieron sus viviendas por el desastre del pasado viernes ofrecen un caldo de cultivo para las enfermedades contagiosas, mientras que la falta de agua potable podría causar diarreas - que pueden llegar rápidamente a ser fatales si no se tratan.

Sin embargo la OMS advirtió que la medicina regular también debía cumpirse, incluyendo los 12.000 bebés que se espera nazcan este mes.

Uno de esos bebés vino al mundo en un centro médico improvisado en el aeropuerto semiderruido.

Lo primero que vio en su vida este bebé, bautizado Bea, fue un amasijo de maderas sucias descansando en medio de vidrios rotos, metales retorcidos, clavos y otros desechos.

Su exhausta madre de 21 años de edad, la sostenía contra su pecho, un milagro que ella nunca pensó que iba a ver cuando el mar arrasó su casa de madera.

Corazón Rubio, una médica de Tacloban, sobrevivió al tifón, pero dijo estar aterrorizada por lo que ocurrió después. "Lo que me da miedo son los saqueos", declaró a la AFP.