Última Hora

¿Quién no disfruta de un sabroso aguadulce calientito, sobretodo en esta época?
Detrás de un buen aguadulce, están los trapicheros y su dulce oficio que resiste a quedar olvidado.
No importa si se llegaba en yunta o a pasito lento. Todos en Juan Viñas estaban invitados a una celebración de lujo.
Celebraban a los amos y señores de la caña, a los trapicheros.
Que fuera día de fiesta, no significaba que fuera de descanso. Al contrario, había que socar bien las tuercas, porque la dulzura tenía que alcanzar para todos.