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A poco menos de 3 meses de las elecciones, Jhonny Araya se mantiene arriba en las encuestas mientras que la lucha por la segunda plaza es cerrada entre José María Villalta y Otto Guevara.

La investigación la desarrolló la empresa Borge y Asociados para el Diario Extra. La encuesta se aplicó entre el 25 de octubre y el 3 de noviembre a una muestra de 988 personas del padrón electora. El margen de error es de un 3,1 por ciento.

Las cifras muestran que Araya obtiene el 50,1 % de la intención de voto de quienes aseguran que votarán el 2 de febrero. detrás de él aparece el candidato del Frente Amplio con un19,1 % y Otto Guevara con un 16,9 por ciento en lo que se podría considerar un empate técnico.

Más rezagados aparecen los candidatos Rodolfo Piza y Luis Guillermo Solís con un 4,9 por ciento y un 4,3 % respectivamente.

Si comparamos la encuesta con la realizada por la misma firma en agosto, se obtiene el siguiente panorama.

Araya baja ligeramente porque en agosto obtuvo un 52,4 por ciento de intención de voto contra un 50,1 de la investigación más reciente. José María Villalta multiplica sus números 5 veces ya que en agosto cuando obtuvo un 3,5 por ciento. Otto Guevara igual crece pero en menor medida al pasar del 9,7 por ciento a un 16,9 por ciento.

El principal golpe lo recibe el Partido Unidad Social Cristiana, ya que el dr. Rodolfo Hernandez en agosto tenia el apoyo del 23,2 por ciento de los votantes pero luego de su salida el ahora candidato Rodolfo Piza registra un 4,8 %.

Otro candidato que registra un descenso es Luis Guillermo Solís del PAC quien en agosto alcanzó un 8,2% pero en la encuesta publicada hoy obtiene un 4,3%.

Para Villalta y Guevara los resultados son positivos mientras que en la tiendas liberacionistas hablan de consolidación y un triunfo en primera ronda.

Analistas como Víctor Ramírez señalan que una vez más serán los indecisos quienes tendrán el poder de
inclinar la balanza y no descartan aún la opción de segunda ronda.

Para el analista, el reto a futuro para Araya será mantenerse lejos de eventuales escándalosmientras que no serán de extrañar ataques de sus inmediatos contrincantes para intentar reducir la distancia en las encuestas.