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"Te amo más que a mi vida", "Lo que siento es tan grande que no importa que no me querrás igual"

Frases como esas, a algunas personas les salen del "corazón", pero cuidado! Hay que aprender a escucharlas y analizarlas.

Decirlas. Podría ser un indicativo de que está hablando "su corazón" y no el cerebro de este.

El corazón es el que muchas veces manda en decisiones importantes referentes a los sentimientos, pero el cerebro es que ayuda a razonar si esas decisiones, son las más convenientes.

Cuando reforzamos la autoestima, es más sencillo anteponer la razón, sin embargo no es fácil y por lo general es la inexperiencia la que nos lleva a olvidarnos de que el corazón puede razonar o en otras palabras, tiene cerebro. Eso se da mucho en la adolescencia.

Está en uno controlar las emociones que provoca ese corazón, que quizá entre más maduro sea, más sencillo le será que dejemos de pensar que es traicionero.

Esta mañana, Margarita Murillo, nos acompañó para hablar sobre un tema que bautizamos "el amor tiene cerebro".

El origen de nuestras reacciones no está en lo que pasa afuera sino en lo que pasa adentro. Debemos tener un espacio de soledad para pensar y conocerse a uno mismo.

El primer paso es liberarse de los miedos y del ansia de control. Luego se debe observar sin juzgar, para poder ser una mejor persona. No juzgue, perciba.

Hay que reaccionar por intuición y no por impulso. Porque los impulsos nos llevan al pasado.

El cerebro del corazón siempre es inteligente. Para poder desarrollarlo tengo que madurar emocionalmente, tener umbral de sufrimiento.
Cuando la sexualidad se desordena es porque el corazón anda dañado.

Margarita Murillo es psicóloga, especialista en sexualidad y adolescencia. Su trabajo lo desarrolla a través de la fundación para la promoción de la salud y el bienestar sexual, Fudhi. En Facebook, lo encontrará como: Fudhicr.

Puede llamar a Margarita Murillo al 2291 9898 o también, directamente a su página: www.sexo amoryvida.com.