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Efraín Chacón y su esposa caridad entraron a estas montañas del alto Savegre hace 50 años. Los acompañaban seis familias más procedentes de Santa María de Dota, 35 kilómetros a pie selva adentro.

Muchos de estos bosques estaban formados por robles, algunos de ellos de varios cientos de años de edad, y es roble lo que todavía se aprecia en las zonas de reserva.

Pero lo más valioso de la zona es su río, el Savegre, considerado el más limpio de Centroamericana y uno de los más limpios de América Latina.

Los siete formaron siete obras o lotes de cuatrocientos metros de frente al río y varias hectáreas de profundidad.
Primero entraron hombres solos, y vivieron siete meses en esta cueva mientras crecían las milpas.

Muy cerca de este sitio dos familias formadas por dos hermanos Chacón hicieron un rancho donde vivieron varios años. Aquí vemos una fotografía un poco posterior.

Los colones cultivaban cerdos, y los sacaban hasta la interamericana arriados, a pie, por trochas muchos más rústicas que este camino. Diez kilómetros montaña arriba en una caminata que les tomaba muchas horas.

Los colonos nunca pensaron en la alternativa del turismo, pero aquí venían muchos excursionistas y científicos. Un día una revista publicó unas fotografías de este habitante del Savegre, el quetzal. Desde entonces el sitio se hizo famoso en todo el mundo.

Hoy día San Gerardo es una zona turística cargada de hoteles de montaña. A 2.400 metros de altura se cultiva trucha, que se vende a muchos hoteles y restaurantes del país.

Los Chacón tienen además un vivero y siembras de aguacate, manzana y ciruela. La cuenca del Savegra abarca unos 600 kilómetros cuadrados.

Los fundadores han publicado un libro conmemorativo llamado "San Gerardo de Dota en las montañas del Alto Savegre” donde se recoge esa experiencia de medio siglo de conquista del paraíso.