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El tema de las fantasías sexuales, suele levantar cejas y sacar algunas risas.

La colaboradora y amiga de Buen Día, Margarita Murillo nos explica la función de las fantasías en las relaciones de pareja.
Porque, pensar, imaginar, no es tan malo como la tradición nos ha querido marcar.

Durante mucho tiempo, a nivel religioso se consideraba la fantasía como un pecado. Sin embargo, es un estimulante mental que impacta físicamente.

Muchas de las fantasías responden a un estereotipo (la bombero, la policía, la enfermera…). Pero hay fantasías maduras e inmaduras.

Las disfunciones sexuales, tienen que ver con las fantasías. Por ejemplo, personas con problemas de disfunción, eyaculación precoz.

La fantasía viene a cumplir ese estímulo, porque después del vínculo con los padres, el de pareja es el más fuerte. La fantasía sexual forma parte de la energía sexual de toda la vida. Bien utilizada es el estímulo ideal para pasar a lo físico.

Pese a esto, hay momento en los que sí pueden ser negativos, cuando se hacen con sometimiento, sin dialogar y donde solo uno tiene el poder.

Otro tipo de personas toman la actitud de “guerrero”, en donde utilizan la violencia y los golpes.

Por otra parte están los que tienen “actitud de mago”, tiene que ver con el teatro, pero de igual manera esa creatividad pone en riesgo mi integridad.

La comunicación en la pareja es fundamental, para llegar a acuerdos. Las fantasías son necesarias pero no tenemos que vivir de ello, las fantasía no debe estar desfasada de la realidad.