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Los medicamentos biotecnológicos, aquellos hechos a partir de células vivas y no de síntesis químicas como o los convencionales, llegaron para revolucionar la industria farmacéutica y marcar un antes y un después en el tratamiento de muchas enfermedades.

Margarita Guzmán es un ejemplo de ello. Hace casi 20 años le diagnosticaron artritis reumatoide, una enfermedad que inflama y deforma las articulaciones y provoca dolor, rigidez e incapacidad.

La artritis reumatoide afecta al uno por ciento de la población mundial. Las mujeres son tres veces más propensas a padecerla que los hombres.

Aunque suele presentarse entre los 40 y 50 años, en el caso de Margarita apareció a los 24. Tras el diagnóstico, comenzó su larga historia de tratamientos y visitas al hospital.

Tenía solo 31 años cuando la pensionaron por invalidez. En ese momento sintió que su mundo se venía al suelo, pero un día su médico le habló de una esperanza: Mabthera, un fármaco biotecnológico.

Comenzó a usar el medicamento, y desde hace cuatro años su vida dio un giro radical. En su cuerpo casi no quedan indicios de la enfermedad, no tiene dolor y ha podido volver a hacer tareas cotidianas, que antes le resultaban imposibles.

Producir un medicamento biotecnológico implica años de investigaciones y millones de dólares en inversión.

Su proceso de producción y almacenamiento es altamente complejo y como son resultado de células vivas, no puede haber una copia idéntica.

En estos casos no se habla de genéricos, como ocurre con los fármacos convencionales, sino de biosimilares.

Para que un producto sea aceptado como biosimilar, tiene que pasar años sometido a un estricto control.

Utilizar un fármaco que no esté respaldado por una investigación seria, aunque sea mucho más barato, es un riesgo para la salud, que a la larga podría salir muy caro.

Todas las evidencias indican que los llamados medicamentos del futuro llegaron para quedarse. Enfermedades tan devastadoras como el cáncer, la artritis o el Alzheimer, siguen estando en la mira de los científicos que los desarrollan, pero además la esperanza es ayudar a combatir otros males.

Si usted desea saber más acerca de estos medicamentos, puede enviar sus consultas al correo electrónico: cac.comunicaciones@roche.com, donde aclararán todas sus dudas.