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Hoy vamos a conocer una historia, de esas que tiene el poder de cambiar vidas.

Todo comenzó hace 22 años, cuando un diagnóstico convierte la vida de Mario, un joven de 18 años, en todo un infierno.

Comenzando la década de los 90, Mario trabajaba como asistente de pacientes, en un hospital josefino.

Con mucho entusiasmo cursaba la carrera de enfermería en la universidad de Costa Rica. Tenía 28 años.

Pero llegó la sospecha, y tomó el valor para hacerse el examen de VIH.

La prueba fue positiva. Guardó el secreto por varios años, intentando continuar con su vida, entre las sombras.

Hasta que el peso fue muy grande, y lo hizo caer. Ahí vinieron las drogas, y la calle, así vivió por casi 10 años.

Cada día y cada noche, trataba de ahuyentar sus demonios con las drogas, esos demonios que la sociedad alimenta.

Enfermo, sin ánimos, decidió salir de la calle. Fue al hogar de la esperanza, buscando terminar sus días en un lugar caliente y limpio.