Última Hora

La aparición de varios casos de coronavirus en Serbia y Rusia supone un baño de agua fría en el fútbol europeo, que cuenta las horas para abrir a los aficionados los estadios, ahora vacíos por la pandemia.

Este lunes llegó la alerta más seria desde Serbia. El Estrella Roja de Belgrado, gran club del país balcánico, anunció que cinco de sus jugadores habían dado positivo por el nuevo coronavirus.

"Los jugadores se sienten bien y están en cuarentena estricta, en contacto permanente con el equipo médico del club", señaló la entidad.

Un gran problema: el sábado, tras su último partido de la temporada, los jugadores celebraron su título con una multitud de más de 10.000 hinchas. Una fiesta donde la distancia social para evitar la propagación del virus estuvo muy lejos de conservarse.

Los temores a una nueva ola de la pandemia miran a los estadios. Serbia levantó en junio toda limitación para las multitudes a cielo abierto. 

El 10 de junio el Estrella Roja disputó una semifinal de Copa frente a su rival del Partizan ante 16.000 espectadores.

Mantener el duelo provocó la ira de las autoridades sanitarias en Montenegro, país vecino, que anunció una semana más tarde al menos siete casos de COVID-19 importados por hinchas que asistieron al duelo en Belgrado.

Partido surrealista en Rusia

Jevto Erakovic, director de una clínica en Podgorica, criticó el "comportamiento de algunos individuos irresponsables".

Para completar un panorama sombrío, dos tenistas de alto nivel, Grigor Dimitrov y Borna Coric, anunciaron entre domingo y lunes haberse contagiado de coronavirus tras jugar un torneo de exhibición, ante un numeroso público, organizado por Novak Djokovic y celebrado en varias ciudades de los Balcanes.

En Rusia, varios clubes del campeonato han informado de casos de coronavirus en sus plantillas. El domingo el duelo Krasnodar-Dinamo Moscú fue aplazado un mes por los test positivos entre futbolistas de la entidad de la capital.

El viernes, en un duelo de primera división surrealista que perdió por 10-1, el Rostov se vio obligado a alinear a juveniles tras la puesta en cuarentena de todo el efectivo profesional.

Muestras de que la pandemia, que forzó a la mayor parte de los países europeos a confinar a sus ciudadanos, está lejos de haber terminado, con más de 9 millones de casos diagnosticados en el mundo y 468.000 muertos según el último balance, este lunes.

Esta situación enfría las intenciones de las autoridades futbolísticas de los grandes países europeos, que aspiran a que los aficionados regresen a los estadios lo antes posible.

En Dinamarca el domingo 3.000 espectadores (en un recinto para 28.000) siguieron un derbi entre el Brondby y el Copenhague, guardando los dos metros de distancia entre todos los presentes.

España prepara el regreso

En España, duramente golpeada por la pandemia, LaLiga se prepara para el regreso de los espectadores, avanzó la radio Cadena Ser, sin mencionar fechas precisas pero con unas normas estrictas: inscripción para poder asistir, máscara obligatoria, toma de la temperatura a la entrada y espectadores divididos por grupos que entrarán en diferentes franjas horarias.

En Francia, donde las autoridades esperan que los partidos profesionales regresen a finales julio con la final de la Copa de Francia y la final de la Copa, el gobierno autorizó la reapertura de los estadios a partir del 11 de julio, con un máximo de 5.000 espectadores.

Noël Le Graët, presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), reclamó en un comunicado "una apertura con más espectadores para la final de la Copa de Francia masculina", señaló sobre un duelo previsto en el Stade de France (80.000 plazas).

En juego, los ingresos de taquilla. En riesgo, una nueva ola que devuelva los peores días de la pandemia.