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Unas 3.000 personas estuvieron este domingo en la grada para asistir a un derbi en Copenhague, en la fase final de la liga de fútbol de Dinamarca, una afluencia que se encuentra entre las más altas de Europa después del confinamiento.

"Después de tres meses sin ir al estadio, este regreso es la mejor experiencia de mi vida", dijo a la AFP Chris, un aficionado del Brondby de 41 años, contento por el empate que logró su equipo en los últimos minutos ante el FC Copenhague.

El costarricense Bryan Oviedo vio acción con el Copenhague al ingresar de cambio al 89' por Falk. 

En Dinamarca, los eventos deportivos están limitados a unas 500 personas, pero el duelo Brondby-Copenhague cuenta, igual que otros dos partidos (20 y 22 de junio), de una derogación especial.

Las autoridades pretenden así evaluar la pertinencia de aumentar el número de personas autorizadas en las gradas.

En el interior del estadio, los hinchas tenían que mantener una distancia de dos metros con el resto de personas y mantenerse sentados. El protocolo no evitó que los aficionados vibraran con cada acción, repartidos en un estadio que tiene capacidad para 28.000 personas.

"Se diría que éramos 30.000 hoy aquí", afirmó Emil, de 22 años, también feliz por poder recuperar las sensaciones de acudir de público a un partido de fútbol.

"He echado mucho de menos al estadio, así como a la gente y todo lo demás. Es genial estar de vuelta", añadió.

Semanas antes, 16.000 espectadores acudieron a las semifinales de la Copa de Serbia, donde los eventos al aire libre no tienen limitación de público.

En Dinamarca, la liga de fútbol se reanudó el 28 de mayo a puerta cerrada.