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En los últimos días ha sido tendencia bajar la aplicación FaceApp para conocer cómo se vería una persona con el rostro del sexo opuesto.

Según explicó Esteban Jiménez, experto en ciberseguridad, jefe de tecnología de Atticyber, la aplicación fue lanzada en el 2017 y tiene la capacidad de ubicar y mapear un patrón de puntos en el rostro.

“Lo que hace es capturar las características de los rostros y eventualmente comercializar esos datos con terceros”, acotó Jiménez.

El primer episodio de recopilación de datos fue en noviembre del año 2018, cuando se puso de moda “hacer a la gente viejita”.

En esa ocasión, el FBI empezó a investigar a la empresa de origen ruso y le advirtió a la población no utilizarla.

Hace pocos días se volvió a poner de moda, pero ahora convierte a la persona en el sexo opuesto. Para hacerlo, utiliza la captura biométrica.

“Se basan en captura biométrica que en un principio se desarrolló para operaciones de seguridad internacional, para tener control de los individuos que cruzaban las fronteras”, comentó Jiménez.

Aplicaciones como FaceApp existen en casi todos los países, en América, Asia, Europa… tanto en el este como en el oeste.  Mapean las características del usuario con fines de mercadeo y seguridad nacional.

“Los datos también son revendidos para mejorar las campañas de mercadeo en cientos de empresas a nivel mundial, quienes llegan a conocernos profundamente sin que siquiera lo sepamos”, advirtió el experto.


Por ejemplo, empresas de cuidado de piel ganarían millones al conocer los tipos de rostros de potenciales clientes. Se pueden de hacer miles de millones de dólares al poder predecir que quiere un usuario”.

En 48 horas, FaceApp consiguió capturar más de 150 millones de rostros y nombres.

Evite dar datos de más

Antes de ingresar sus datos en un aplicativo diseñado por una empresa extranjera, debe identificar primero de dónde es la compañía y cuál es su objetivo comercial.

Además, conocer cuáles son las impresiones que ha generado alrededor del mundo y si tiene presencia en el mercado para presentar algún tipo de queja si algo saliera mal.

Jiménez recomienda fijarse bien qué permisos se le está dando a la aplicación. En el caso de FaceApp, no debería permitirse el uso del micrófono porque solo se usará la imagen.

“Si estoy descargando una aplicación que solo se usa para encender el flash, no tiene sentido que tenga acceso a mis fotos o documentos”, finalizó el jefe de tecnología de Atticyber.