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Hace 30 años iniciaba en Italia el Mundial de 1990 y Costa Rica llegaba por primera vez a esta contienda. Nadie se imaginaba que el técnico Bora Milutinovic iba a liderar el grupo a octavos de final.

“Él era como un mago, lo que nos decía, salía. Por eso, Bora nos traspasaba todos sus conocimientos, para que nosotros se los transmitiéramos a los más jóvenes”, recordó el arquero Gabelo Conejo, quien tras el verano italiano se convirtió en legionario en España.

“Recuerdo que la preparación física previa aquí en Costa Rica era muy exigente, pero poco específica. A diferencia de los entrenamientos con Negrisolo, que eran dinámicos, explosivos, cortos, pero extremamente especializados, situación a la que le saqué mucho provecho, tanto así que dije, en esto es en lo que yo me quiero especializar para cuando me retire de jugar fútbol”, añadió el actual entrenador de porteros de la Selección Nacional.

La Tricolor sorprendió a Escocia, perdió honrosamente con Brasil y ante Suecia logró un triunfo mágico y el boleto a los octavos de final, donde Checoslovaquia puso un fin al cuento de hadas.

“Sabíamos que los checos tenían buen juego aéreo, eso siempre me lo decía Bora. Esa era mi especialidad, el juego en el aire, no pasó, tuve que ver el partido desde la banca, así es la vida, así es el fútbol”, recordó el arquero, quien se perdió el cotejo por una lesión, pero no sin antes darse a conocer como un gran portero con destacadas actuaciones en la fase de grupos.

“Fue un momento maravilloso, que catapultó mi carrera y que hoy, atesoro con gran cariño, por que años después sigo haciendo lo que me apasiona, pero ahora desde la Fedefútbol”, concluyó el oriundo de Piedades Sur de San Ramón.

Repase las declaraciones de Conejo a continuación.