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En Miami se enfrentan a un gran desafío: adaptar los refugios debido a la amenaza de los huracanes y las restricciones por el COVID-19.

Los expertos del Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos, han pronosticado una temporada de huracanes más activa que el promedio. A pesar de que en Florida cuentan con extrema preparación para enfrentar estos fenómenos, ahora el desafío es mayor: adecuar los albergues con medidas de adicionales por el riesgo de COVID-19.

 “Los refugios deben de ser el último recurso para las personas que no tienen a donde ir. Con la pandemia de COVID-19 es más importante que nunca que traten de tener un plan para que no tengan que ir a un centro de evacuaciones”, comentó Carlos Jiménez, alcalde de Miami-Dade.

En el condado de Miami-Dade instan a establecer el plan familiar de emergencia, de inmediato, ante la potencia de la temporada de huracanes. Además, el riesgo en el sur del estado es inminente por el peligro de saturación de suelos.

“Más de la mitad de los residentes del condado de Miami-Dade viven en zonas de inundación así que necesitamos que todos estén listos para esta temporada”, agregó Jiménez.

Ante la pandemia, se anunció que las familias que deban acudir a un refugio no serán divididas, tendrán que someterse a un examen al ingresar a los establecimientos y recibirán mascarillas y guantes, en el momento en que se registren.

“Tenemos 81 centros con espacio para 112 mil personas y podemos hasta abrir más sitios de ser necesario. También estamos evaluando el uso de hoteles en áreas donde no se esperan inundaciones”, contó el alcalde.

Recomiendan las autoridades registrarse desde ya para la posibilidad de ingreso en refugios. Esta temporada de huracanes comenzó antes de la fecha registrada como inicio oficial. Actualmente, la región está monitoreando la tormenta tropical Cristóbal, que ya se encuentra debilitada. El servicio nacional de meteorología estima que se podrían producir entre 3 y 5 huracanes de impacto mayor, este 2020.