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Con el invierno, varias enfermedades se convierten en un problema para el sistema sanitario de Nicaragua. El dengue, la malaria y la leptospirosis sólo son algunas epidemias que tendrán que atender los centros hospitalarios, además del COVID-19, según explica el epidemiólogo Leonel Argüello. 

“La lluvia a la vez va a incrementar el dengue, la malaria y el COVID-19; pero también la leptospirosis, las enfermedades gastrointestinales, la hepatitis y los hongos que, son varias enfermedades con las que nos vamos a enfrentar ahorita”, aseguró el especialista.

El sociólogo y economista Cirilo Otero sostiene que, a pesar de la emergencia, las autoridades no han destinado más recursos para el sistema sanitario, tampoco han recibido asistencia financiera para enfrentar la pandemia lo que, a su juicio, pone en riesgo la vida de ciudadanos con otros padecimientos.

 “La realidad de Nicaragua es que no ha habido inversión para salud pública y por lo tanto tenemos una desigualdad enorme porque los centros hospitalarios y los centros de salud no funcionan para la cantidad de personas que podrían estar enfermas en este periodo de invierno”, comentó.

A pesar de las advertencias de organizaciones médicas y especialistas independientes, las autoridades gubernamentales se muestran confiadas, pues insisten en que cuentan con uno de los mejores sistemas de salud del continente.

“El segundo país más pobre de América Latina tiene uno de los sistemas más fuertes de salud pública en comparación a los niveles de ingresos que tiene”.

Nicaragua es uno de los pocos países del mundo que no ha decretado emergencia sanitaria, a pesar que, oficialmente reportan más de 1.000 casos positivos de COVID-19, de los cuales registran 46 muertos.