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En momentos en que Estados Unidos lidia con disturbios por la desigualdad racial que impera en el país, sus grandes empresas son objeto de reclamos para que combatan el racismo con hechos, no solo palabras.

Las compañías deben ir más allá que simplemente denunciar el racismo para estar a tono con el momento, dijo el jefe ejecutivo de Merck, Ken Frazier.

"Las gente emite declaraciones, dice lugares comunes, que esto es terrible", pero la "cuestión fundamental es si estamos haciendo más de lo que se nos pide para dar a las personas todas las herramientas para participar en esta sociedad", dijo Frazier esta semana en CNBC.

Las masivas protestas desatadas por el asesinato de un hombre negro a manos de la policía la semana pasada en Minneapolis colocó la desigualdad racial en el tapete, en momentos en que el país lucha contra la pandemia de coronavirus.

Muchas grandes compañías emitieron comunicados fustigando la discriminación y algunas, como Apple y Bank of America, pusieron dinero para apoyar a grupos defensores de las libertades civiles o para programas de respaldo a sectores desfavorecidos.

No obstante, la profunda y antigua desigualdad en Estados Unidos persiste tanto en la sociedad como dentro de las grandes empresas.

Un informe de 2019 del Boston Consulting Group reveló que apenas tres de las 500 mayores compañías estadounidenses eran lideradas por personas negras y solo 24 por mujeres.

En 2018, el ingreso promedio para un hogar blanco tipo en Estados Unidos era de 70.642 dólares anuales contra 41.692 dólares en una familia afrodescendiente, según datos del Instituto de Política Económica, un centro de estudios progresista.

Frazier, el único CEO negro de una compañía que integra el índice Dow Jones, atribuye su éxito a una iniciativa educativa que llevó a un puñado de estudiantes negros de Filadelfia a las mejores escuelas de la ciudad.

La contratación y promoción de afrodescendientes y latinos es esencial para combatir la desigualdad, y las empresas no deberían esperar un liderazgo de Washington en ese sentido, señaló.

"Nuestra sociedad está más dividida de lo que nunca ha estado", aseveró Frazier.

"Vivimos en nuestros propios enclaves cerrados. En realidad, se podría argumentar que el puesto de trabajo es el único lugar, además de los militares y quizás el deporte, donde la gente no puede elegir con quién se relaciona", indicó.

Llenar el vacío

Expertos en marketing consideran que las empresas que están a la altura del momento tienen recompensa.

"El sector empresarial tiene la oportunidad de llenar el vacío dejado por el gobierno", dijo Richard Edelman, titular de una firma de comunicación corporativa.

"No tiene que ser solo comunicación, tiene que haber acción", agregó Edelman, dando como ejemplo el apoyo a contratistas de las minorías o dar trabajo a gente que estuvo presa.

Otros pasos concretos incluyen el respaldo a emprendimientos de afroestadounidenses y latinos y que altos ejecutivos integren juntas directivas de grupos comunitarios y organizaciones no gubernamentales que apoyen a sectores desfavorecidos.

Los expertos urgen a las grandes empresas a emular la "Regla Rooney" de la Liga Nacional de Football, que obliga a los equipos a entrevistar a candidatos de las minorías para cargos de entrenador y altos puestos operativos cuando hay vacantes.

"Hay una cantidad de firmas que quieren ponerse en vidriera", dijo Hank Boyd, profesor de marketing de la Universidad de Maryland. "Hay que actuar, hay que actuar con rapidez".

"Hubo una época en que una buenas cantidad de compañías dijeron que querían estar por encima de los conflictos: 'no nos involucremos, somos Suiza'," señaló Boyd.

Pero ya no pueden darse ese lujo, agregó: "Las marcas de hoy deben tomar una posición".