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Ocho miembros de la familia de Luis Rivera, incluido él, tuvieron que enfrentar el COVID-19 y salieron victoriosos.​

Ellos son costarricenses oriundos de San Pablo de León Cortes y viven desde 1992 en Bridgeport, Connecticut, Estados Unidos.

Desde el 8 de abril, esta familia se contagió del nuevo coronavirus.

“Nosotros tratamos de tomar las precauciones para evitar el contagio, pero a un familiar le tocó salir a trabajar y se contagió, y eventualmente nos contagiamos todos en la casa. Cuando me di cuenta que me había contagiado me aislé de todos, pero a los días me di cuenta que mis padres ya estaban contagiados”, contó Luis Rivera.

La peor parte se la llevó la abuelita de la familia. Ella tiene 67 años, es diabética, asmática e hipertensa. 

“Mi mamá comenzó con la pérdida de oxígeno y tuvo que ser internada, ya lleva mes y una semana en el Hospital St. Vincent de aquí en Bridgeport y estuvo los primeros días con pocas probabilidades de sobrevivir. Fue la paciente más enferma del piso, entonces fue muy difícil y este miércoles ya empezó hablar, ya no depende del ventilador. Entonces ya gracias a Dios está dentro de otro piso en rehabilitación”, enfatizó Rivera.

La hermana de Luis, Paula Rivera también compartió con Teletica.com su historia.

“Fue una experiencia muy difícil, en mi caso tres hijos se contagiaron del virus. Sobrevivir con tres personas que tienen el virus en una casa fue muy difícil. Cuando yo me di cuenta que los tres estaban contagiados lo primero que se me vino a la mente es que no quería que se fuera al hospital porque no podía estar con ellos. Fue una angustia muy fea porque mi mamá en ese momento también estaba en el hospital. Yo solo pensaba ¿cómo ayudar a mis hijos sin tener contacto con ellos? Y así no contagiarme yo ni mi otra hija y esposo”, indicó Paula.

Sobre el tema económico, la familia Rivera fue respaldada por un buen seguro médico, lo que los favoreció a la hora de pagar los gastos.

“Gracias a Dios todos tenemos seguros médicos, usamos el servicio privado de aquí. Las citas médicas han sido por teléfono. Nosotros recibimos la colecta, que viene de los impuestos que pagamos, recibimos una parte cada mes”, contaron los hermanos Rivera.

La familia también fue apoyada con víveres, ya que al estar contagiados no podían irrespetar la cuarentena. Una asociación les llevó la comida hasta su hogar.

Los Rivera aseguran que su recuperación fue gracias a los doctores y a  las plegarias que realizan todos los días a las 3:00 p. m.

“Verdaderamente la oración a Dios y el gran trabajo de los doctores han hecho este milagro. Gracias a Dios nosotros estamos contando nuestra experiencia. De esta pandemia hemos aprendido la solidaridad, hemos recibido cadenas de oraciones de todo Costa Rica, de la gente de San Marcos, Pérez Zeledón, Cartago, San José y Heredia. Hemos recibido palabras muy lindas de todo el pueblo que está con nosotros, a pesar de la mala experiencia”, finalizó Paula.