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Dicen, que al llegar a los 40, una persona está bien segura de lo que quiere hacer.

Para Mariano Lirmann, esa edad, sin embargo, significó darse el permiso de convertirse en lo que siempre quiso.

De paso, le rinde tributo a aquellas series y personajes de su niñez.

Mariano Lirmann, argentino, bonaerense, es otro de esos extranjeros que, luego de viajar por el mundo, decidió hacer de nuestro país, su casa.

Desde 1997, este arquitecto de carrera, habita entre nosotros, pero, si esto no le parece la oficina de un arquitecto, tiene razón.

Lo que a Mariano le gusta, es plasmar aquellos personajes que, la gran mayoría de nosotros, vimos acompañados de la leche de la tarde o bien jugamos a convertirnos en ellos.

Es, como dice él, saldar una deuda con ellos, devolverles un poco de lo mucho que le dieron en su niñez.

Hablando de personajes, como todo buen niño y buen argentino, tuvo una gran amiga que todos conocemos.

Su arte también toca el pasado reciente, muchos costarricenses tal vez tengan un recuerdo no muy grato de Messi, Mariano, decidió tomar cartas en el asunto, y regalarnos esa sonrisa que el jugador nos debía.

Como dijimos, este artista sintió una deuda con su niñez y también, que se debía un futuro lleno de satisfacción personal.