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Los ministros de Finanzas europeos confirmaron este martes su división sobre las nuevas medidas a adoptar para apoyar a la economía ante el impacto del nuevo coronavirus, pasando la papa caliente a los mandatarios.

"Estamos comprometidos en explorar todas las posibilidades necesarias para apoyar a nuestras economías para superar estos tiempos difíciles", dijo el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, tras dos horas de discusiones por videoconferencia.

El también ministro de Finanzas portugués, encargado de informar del resultado de la reunión a los mandatarios del bloque de cara a la cumbre a distancia prevista el jueves, reconoció que "todavía queda mucho trabajo para alcanzar la meta".

La pandemia de la COVID-19 doblegó la economía europea, que está llamada a caer en recesión en 2020, e Italia, el país más afectado, espera, al igual que Francia y España, una respuesta masiva de sus socios en un acto histórico de solidaridad.

"Es el momento de mostrar la fuerza de la UE. Se trata de una crisis simétrica, que afecta al conjunto del bloque comunitario", dijo antes de la reunión la ministra española de Economía, Nadia Calviño, abogando por una solución de conjunto. 

Pero los países del Norte, con Alemania y Países Bajos en cabeza, estiman que el enorme programa de compra de deuda del Banco Central Europeo (BCE), acompañado del gasto público de sus socios europeos, es suficiente por el momento.

La UE reproduce así las divisiones que ya se vivieron durante la pasada crisis de la deuda entre países del Norte, más estrictos en materia fiscal, y países del Sur del bloque, vistos como más laxos.

París, Madrid o Roma reclaman desde hace tiempo "eurobonos", para mutualizar las deudas de los 19 países del euro para estabilizar la Eurozona y unificarla un poco más. "No se descartó ninguna solución", aseguró Centeno tras la reunión.

El ministro de Finanzas de la primera economía europea, el alemán Peter Altmaier, había rechazado antes de la reunión abordar esta cuestión, un "falso debate sobre motivos ideológicos" para abordar soluciones para "cinco o diez años".

La solución de consenso parece encaminada a movilizar el Mecanismo de Estabilidad y Crecimiento (MEDE), el enorme fondo de rescate de la Eurozona con más de 400.000 millones de euros, para ayudar a los países que lo necesiten, especialmente Italia.

El MEDE tiene como principal objetivo rescatar a los países que no tienen acceso a los mercados financieros, lo que no es el caso ahora, pero también puede ofrecer garantías de préstamos a los países que lo soliciten.

Este último escenario, aunque también complicado, es el que parece ganar fuerza, si bien Italia, bajo presión por su elevado nivel de deuda, sería reacia a dar el paso para no enviar una señal a los mercados sobre un eventual problema de financiación.

"La lógica dice que guardemos nuestra munición y no desenfundemos rápidamente", dijo el ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra, advirtiendo que no se sabe todavía si "una fase más difícil" del coronavirus "vendrá más tarde".