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En Europa, Italia lleva la delantera: 12.462 casos, de los cuales 2.313 se confirmaron en las últimas 24 horas, y 827 muertos en total. Este el trágico saldo del coronavirus en el país mediterráneo.

Para entender cómo se vive el día a día, Teletica.com habló con una costarricense y un italiano, quien se considera tico porque vivió Costa Rica durante 10 años. Ambos están en Milán, en el norte, zona donde explotó el brote.

“Están cambiando las costumbres y eso genera cambio en la visión, cambio en las relaciones sociales, cambia el aseo y esto hasta se vuelve obsesivo, justificadamente”, aseguró Vittorio Corasaniti, en un español casi prístino, con un pequeño dejo difícil de ubicar.

Este abogado vive al sur de Milán, pero trabaja en el centro de la metrópolis lombarda y ha visto como su rutina ha cambiado desde que las autoridades italianas decidieron ir aislando diferentes zonas del país, hasta que a inicios de semana el primer ministro, Giuseppe Conte, firmó un decreto para que toda Italia se convirtiera en “zona protegida”.

“Ha sido un efecto progresivo y la olla ha ido calentando poco a poco”, aseguró Vittorio.

Para Isabel Odio, estudiante de Ciencias Económicas y Sociales, la dinámica cambió cuando cerraron su campus.

“Cerraron la universidad, pero las clases siguen por Internet, entonces he aprovechado estos días para estudiar. Creo que fue el mismo día o si no el día siguiente de cuando salió en las noticias que había casos de coronavirus en Milán”, explicó Isabel.

Con una risa recordó: “Me sentí asustada por un segundo, pero se me pasó rápido porque se entiende que es una medida de precaución más que nada. La verdad lo que más pensé es que esa semana libre me iba a servir para ponerme al día con un montón de materia que tenía que estudiar para exámenes”.

Día a día

Conforme las restricciones de movilidad aumentan, Isabel y Vittorio han tenido que cambiar un poco sus agendas.

Vittorio dejó de ir a al trabajo, ahora está en casa con su esposa y su bebé, mientras que Isabel apunta a que “a la parte turística de Milán, Duomo, Gallería, etc., no he ido desde que anunciaron que había casos en Italia para no exponerme innecesariamente”.

“Complicado para quienes tienen una familia, porque se está trabajando en las casas, ahí están los niños”, añadió Corasaniti.

El abogado añadió que a él se le ha hecho más fácil hacer compras en los supermercados pequeños: en los grandes se complica más conseguir víveres y productos de aseo.

“Lo más difícil ha sido encontrar alcohol en gel. Pero están reabasteciendo todo rápido. Incluso pusieron una señal en la entrada del supermercado más cercano diciendo que no hay necesidad de hacer compras grandes porque no se va a acabar la comida”, apuntó Isabel.

La joven también explicó cómo ha manejado el tema con sus padres.

“Al principio me costaba un poco pensar cómo decirles las cosas porque no quería preocuparlos, pero estoy súper feliz de cómo han manejado toda la situación. Siento que entre ellos y yo nos damos mucha tranquilidad y es bueno saber que están obviamente muy pendientes, pero siempre manteniendo la calma”, concluyó la joven estudiante.

Tanto ella como Vittorio tratan de llevar el encierro de la mejor manera, con la esperanza de que, poco a poco, todo regrese a la normalidad.