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Joe Biden consolidó una sólida ventaja hacia la nominación del Partido Demócrata con la obtención el martes de una victoria crucial en Michigan, tras la cual tendió la mano a su rival, el senador de izquierda Bernie Sanders, afirmando que juntos van a derrotar a Donald Trump en noviembre.

En una noche en la que votaron seis estados, el exvicepresidente logró imponerse en Misisipi, Misuri, Idaho y en el bastión clave de Michigan, acrecentando la brecha frente a su rival, a quien tendió la mano en un gesto poco usual en una interna muy crispada.

En la madrugada del miércoles, en tanto, lideraba por apenas 2.000 votos en el estado de Washington, otro premio mayor de las primarias del martes, con el 70% de los votos contados. También iba a la cabeza en Dakota del Norte, por seis puntos de ventaja.

"Quiero agradecer a Bernie Sanders y a sus seguidores por su energía infatigable y su pasión. Tenemos el mismo objetivo y juntos vamos a vencer a Donald Trump", dijo Biden desde Filadelfia.

De confirmarse las proyecciones, el exvicepresidente de Barack Obama, un político moderado de 77 años, sumaría la mayoría de los 125 delegados de Michigan, dando un duro golpe a Sanders en uno de los estados clave para ser ungido como candidato de los demócratas en julio.

"Aunque todavía queda camino, parece que vamos a tener otra buena noche", celebró Biden, quien afirmó que va a liderar una recuperación "del alma de la nación".

Michigan es un estado bisagra que optó por Trump en 2016, y donde Sanders triunfó frente a Hillary Clinton en las internas demócratas de ese año. Este estado ostenta más de un tercio de los 352 delegados que estuvieron en juego el martes.

Según las proyecciones, Biden sumaría la mayor parte de los 68 delegados de Misuri, un estado rural del centro del país, y una parte importante de los 36 que aporta Misisipi.

Su contundente victoria en Misisipi, donde sumó cerca del 80% de los votos, reflejó su popularidad en un segmento clave: los electores negros. En Misuri derrotó a Sanders por cerca de 25 puntos.

Biden busca obtener una ventaja decisiva que lo acerque a la cota mínima de 1.991 delegados necesarios para ganar la investidura en la convención demócrata de julio, luego de espectaculares resultados en las votaciones del "supermartes" la semana pasada, cunado ganó 10 de los 14 estados en juego, consolidando su estatus de favorito.

En los últimos diez días, las primarias dieron un vuelco después que el triunfo de Biden en Carolina del Sur revirtiera la racha de victorias de Sanders, quien rozó el liderato en Iowa y se impuso en New Hampshire y en Nevada.

La campaña de Trump descalificó los resultados de este martes: "Nunca ha importado quién es el candidato demócrata".

"Son dos caras de la misma moneda", agregó el directivo de campaña de Trump, Brad Parscale, pues considera que ambos buscan imponer en el gobierno una "agenda socialista".

"Una noche dura"

Sanders no compareció en la noche del martes. Su campaña indicó que no tenía intenciones de retirarse y que estará en el debate del próximo domingo.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, una joven y carismática representante por Nueva York que es uno de los pilares de la campaña de Sanders, dijo que la jornada marcaba "una noche dura para el movimiento".

La cita electoral estuvo eclipsada por la expansión del nuevo coronavirus -que en Estados Unidos ha infectado a 1.000 personas y causado 28 muertes- y que llevó a los dos candidatos demócratas a anunciar la cancelación de mitines previstos para esta noche en Cleveland, Ohio, por consejo de las autoridades.

Ese estado, donde los comicios son la semana próxima, está en emergencia desde el lunes tras confirmarse tres casos.

Los demócratas anunciaron también que el debate previsto para el domingo se celebrará sin público.

En cambio Trump, que realiza asiduamente grandes mitines, no ha anunciado cambios en su agenda.

"Una coalición tradicional demócrata"

"Biden está articulando una coalición tradicional demócrata y eso todavía es algo muy potente", explicó Julian Zelizer, un académico de historia política en la Universidad de Princeton.

Pero si logra la candidatura, Biden se enfrentará a un ambiente cada vez más polarizado, como ilustró un exabrupto que generó titulares mientras los votantes acudían a las urnas.

Ocurrió mientras el exvicepresidente recorría una planta en construcción de Fiat Chrysler en Michigan, donde recibió vítores pero también fue confrontado por un obrero, quien lo acusó de buscar restringir el derecho constitucional a poseer armas de fuego.

"Eres un mentiroso de mierda" (You're full of shit), le respondió Biden. "Apoyo la Segunda Enmienda", le dijo antes de replicar, visiblemente agitado y con voz fuerte: "No te voy a quitar el arma".